Por Karim Sambá

Se cumplen diez años del primer “funeral espacial”. Al principio nadie parecía tomárselo en serio: el viaje espacial de las cenizas de Timothy Leary, padre del LSD, pasó bastante desapercibido (vale que no era la primera vez que Leary entraba en órbita, pero para sus sorprendidas cenizas fue una experiencia traumática: “Diooos, otro tripi no, ¿cuándo descansaremos en paz?”). No obstante, el negocio parece haberse consolidado: el pasado abril, la empresa tejana SSI envió al espacio las cenizas de 200 personas. SSI oferta todo tipo de funerales. 1) Clase Turista: Las cenizas regresan a la Tierra en una cápsula con paracaídas (la idea de un cortejo fúnebre persiguiendo a unas cenizas voladoras por el desierto de Nuevo México resulta sumamente absurda). Precio del sarao: 364 € el gramo… de ceniza. 2) Business Class: Las cenizas orbitan alrededor de la Tierra entre 10 y 200 años. Precio: 1760 € el gramo… de ceniza, coño, de ceniza. 3) Eternidad (disponible en 2009): Las cenizas viajan hacia el infinito en un ataúd espacial. Precio: 16.900 €. Teniendo en cuenta que en 2012 se realizarán unos 10.000 funerales espaciales, ¿qué nos deparará el futuro? ¿Retenciones de ataúdes en la autovía Plutón-Júpiter? ¿Lluvias de cardenales en paracaídas tras el entierro espacial de Ratzinger? ¿Terroríficas represalias marcianas?

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Una respuesta a “”

  1. Iván
    junio 22nd, 2007 08:37
    1

    Como un día lluevan cenizas humanas ya tendremos otro motivo más para cagarnos en el capitalismo.

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