Julián Rodríguez etc.

Por Darwin Palermo

Julián Rodríguez acaba de publicar Lo improbable y otras novelas (Mondadori, 2007) una edición de bolsillo conjunta de Lo improbable (Debate, 2001), La sombra y la penumbra (Debate, 2002) y Ninguna necesidad (Mondadori, 2006). Se trata de una excelente oportunidad para quien aún no conozca a este novelista que, a la chita callando, se está convirtiendo en un autor de culto. Julián Rodríguez se distingue por una escritura contenida, deliberadamente poco espectacular y cuya dimensión política no se fundamenta en fogonazos impresionistas de alta graduación sentimental, sino en un hondo trasfondo reflexivo (cosa muy rara por estos pagos). Sin duda se nota esta impronta en su trabajo como director literario de Editorial Periférica, un proyecto que a pesar de su juventud ya se ha abierto hueco en el cada vez más aterrador panorama editorial español. En el último mes, y como colofón a un notable primer año, Periférica ha publicado Navidad y matanza, de Carlos Labbé, y Mi abuelo, de Valérie Mréjen. Labbé, un joven escritor chileno experto en Bolaño, propone un experimento literario que precisamente parece escrito por un Bolaño puesto de speed hasta las trancas. Dicha así la cosa no parece muy atractiva, pero la verdad es que la novela tiene momentos muy interesantes. Por su parte, Mi abuelo es un breve aperitivo de una autora destinada a dar que hablar. Un crítico francés comparó con toda razón esta obra con Me acuerdo, de Perec. En efecto, Mréjen maneja el material autobiográfico con la misma sutil literalidad que Perec: un auténtico revulsivo frente a las habituales autobiografías noveladas.

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