Por Perla Primicias

Estos días de crisis son el contexto perfecto para recordar la peculiar naturaleza ciclotímica del capitalista. Durante las fases algidas del ciclo economico nuestro animalito, el capitalista, se siente extraordinarmente fuerte, proclama a los cuatro vientos su condición de rey de la vida social y pide que se acabe la injerencia del Estado en un mercado que, a él personalmente, le está haciendo merecidamente millonario. Por supuesto, no se llama injerencia a todo, sino preferentemente a todas a aquellas inversiones públicas que pueden destinar dinero a alguien o algo que no sea él. Ya sabe, si usted es pobre es porque no ha acudido al mercado con suficientes ganas.

La situación se vuelve diametralmente opuesta cuando las barritas de los gráficos de beneficios empiezan a apuntar hacia abajo o, no digamos ya, cuando se desploman abiertamente: en estos casos empiezan los lloros, las lamentaciones y los robos a gran escala al contribuyente. Estos son los momentos en los que el capitalista pide mucha injerencia porque su mercado de mierda le ha fallado y, ahora, necesita que el Estado le de mucho dinero y mantenga su nivel de beneficios. Ustedes diran que esto es un clásico de la historia del capitalismo. Es cierto, pero también lo es que estos desembolsos tan poco edificantes se piden y, lo que es peor, se dan, cada vez con una mayor desfachatez.

Un ejemplo bastante grueso lo encontramos en España con la reciente aprobación revisión del Plan de Vivienda 2005/2008. Despues de que el G-14 o grupo de las catorce inmobiliarias más grandes de España haya pasado los últimos dos meses sin salir del Ministerio de la Vivienda, el gobierno ha promulgado un decreto en el que se toman las siguientes medidas respecto a la Vivienda de Protección Oficial (VPO):

1) Los pisos ya construidos que no se venden podrán ser calificados a posteriori como VPO. Eso sí con un precio lo suficientemente alto como para poder mantener un nivel de ventas que no infrinja el menor daño a los promotores inmobiliarios. Todos ganan menos usted, el gobierno anuncia triunfalmente que la proporción de VPO ha crecido y que está haciendo grandes cosas para garantizar el acceso a la vivienda y los promotores resuperan por la vía del decreto buena parte de las posibles perdidas debidas a la caida de la demanda inmobiliaria.

2) Por si distorsionar hasta lo irreconocible el significado de lo público para convertirlo en una formula de protección de los beneficios empresariales fuera demasiado sútil, el gobierno dará 6.000 € por vivienda a los promotores que, una vez reconvertidas sus viviendas en VPO, decidan alquilarlas. Para darle al asunto un aire todavía más oscuro, no consta en ningún lugar la cantidad total de dinero que se piensa regalar al G-14.

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2 respuestas a “”

  1. Carlos Alonso
    enero 24th, 2008 09:04
    1

    No es ninguna broma, ninguna ocurrencia Garcíacalviana, el decir que Estado y Capital son una misma cosa.

  2. LadinamoBlog » Blog Archive » Una proposición indecente
    marzo 5th, 2008 13:01
    2

    […] Dejar el territorio como un queso de Gruyére: Para dar con la primera en la frente a Rajoy, ZP propuso, nada más abrir la boca, ampliar el plan de infraestructuras vigente para literalmente “compensar la caída del sector de la construcción”. Doblar los kilómetros de autovía hasta 2020 como contempla el plan actual de infraestructuras, incluyendo no pocos puntos en los que se trazan dos autopistas para el mismo trayecto, por lo visto, es sólo un aperitivo para nuestro sector de la construcción. En la misma línea de rescate y promoción de la burbuja inmobiliaria, ZP prometió financiar el alargamiento de los pagos de las hipotecas y construir 140 mil viviendas de protección oficial. Pero como lo cortés no quita lo valiente, ZP aseguró, en tono melodramático, que se comprometía personalmente a liderar la lucha contra el cambio climático. La psicosis está servida: ya estamos viendo al presidente asfaltando y encadenándose a las maquinas simultáneamente hasta cubrir todo el trayecto entre La Coruña y Almería.  […]

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