Las calles de Kiev

Por Boris Gruchenko

Tras la intensa excursión a la “República de Plastcar” y la interesante dosis de usos y costumbres soviéticas a base de música, pescado ahumado, pan con tocino y vodka y más vodka, Diego atisbó por la ventanilla la llegada a la ciudad de Voronezh y, para nuestra sorpresa, nos sacó del tren a la carrera. Una vez en tierra, nos explicó su plan: irnos con él a Kiev y, una vez allí, falsificar el pertinente certificado de nuestra estancia en Bakú. Tras unos días de asueto en su casa, podríamos regresar triunfantes a Moscú fingiendo que habíamos viajado hasta Azerbaiyán siguiendo obedientemente las directrices de la comisión que dictó nuestro ejemplar castigo como perdedores del campeonato de mus. Lea más en Las aventuras de Lolito Cohete

Deje un comentario