Por Perla Sambá

En 1989 saltan a la luz pública los problemas de Lola Flores con Hacienda. La Faraona se había «olvidado» de hacer la declaración de la renta entre los años 1982 y 1985.  Tras pedir una peseta a todos los españoles de bien para pasar el mal trago, Lola se enroca en 1990 en Miami, donde el famoseo latino –colectivo que siempre ha mostrado una gran sensibilidad hacia las víctimas de la represión fiscal– le organiza un acto de desagravio camuflado de homenaje a su carrera artística.

El James L. Knight Center de Miami (popularmente conocido como el Gusanódromo), una espectacular infraestructura con capacidad para más de 5.000 oligarcas, abrió sus puertas para, en sabias palabras del locutor José Luis Uribarri, “ver juntos por primera vez a las más grandes figuras de la música ligera de habla hispana”: entre otros, Celia Cruz, José Luis Perales, Raphael, Rocío Jurado y Julio Iglesias (estos tres últimos especialmente perjudicados, superando con creces los niveles de desvarío  e intoxicación a los que nos tienen acostumbrados). El acto se convirtió en la mayor concentración conocida hasta hoy de evasores de capitales de habla hispana dentro y fuera del escenario. El espíritu de este evento pionero sigue vivo en ceremonias políticas como los Grammy Latinos.

Average Rating: 4.6 out of 5 based on 171 user reviews.

Deje un comentario