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Mucho se ha usado la metáfora de que el capitalismo reduce la vida a un parque temático. Hay autores, como George Saunders, que describen magistralmente esta relación en sus cáusticos cuentos. El economista José Manuel Naredo explica hoy en su artículo de Público que quizá la cosa sea más literal de lo que pensamos. «Las cajas han venido siendo la mano financiera utilizada por ese neocaciquismo local y regional para sacar adelante sus grandes operaciones inmobiliarias y los megaproyectos de dudosa rentabilidad que les servían de pretexto. Así, por ejemplo, todos los parques temáticos –que acabaron mostrando pérdidas, para hacer la fortuna de los propietarios de terrenos circundantes– fueron financiados por cajas de ahorros y/o empresas públicas. Desde Port Aventura (La Caixa, 43 %)… hasta el Parque Warner (Arpegio, 44% y Caja Madrid, 22 %), pasando por Isla Mágica (Caja el Monte y Caja San Fernando, hoy fusionadas en Cajasol), por Terra Mítica (Bancaixa y Caja de Ahorros del Mediterráneo)… o por el Reino de Don Quijote y su aeropuerto privado, que hicieron colapsar a Caja Castilla-La Mancha (CCM)».

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Una respuesta a “”

  1. Karl Lagerfeld
    noviembre 18th, 2009 21:32
    1

    Naredo está en forma, en esta columnita resume perfectamente lo de Daimiel:

    http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/369/la-larga-agonia-de-las-tablas-de-daimiel/

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