Las turbulencias de una verdad incómoda

Por Boris Gruchenko

Inicio de vuelo transoceánico e interminable. Llevamos media hora en el aire. Hay turbulencias. Cojo una de las publicaciones de la compañía aérea de turno. La ojeo: una entrevista a una actriz que declara divertida que se gasta unos tres mil euros al mes en peluquería, un reportaje sobre la labor de una prestigiosa ONG internacional en Uganda, tres páginas sobre una nueva gama de automóviles, agendas varias, dietas de adelgazamiento a base de alcachofa, otro actor nos enseña sin ruborizarse su despampanante mansión en Florida y exhibe sus piezas de caza mayor mientras declara que no descarta entrar en política. Glups. Más turbulencias. Trato de escuchar música y vuelvo a ojear la revista. Llego hasta la programación de cine abordo. La cartelera incluye Una verdad incómoda, el documental sobre el cambio climático rodado por Davis Guggenheim este mismo año y que ha contado con el ex-vicepresidente norteamericano Al Gore y el calentamiento global como estrellas invitadas. Cierro la revista, sintonizo el canal de audio y me apresto a disfrutar de la película.

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En pocos minutos, Al Gore se afana sobre la pantalla de plasma en demostrarnos que el cambio climático es un hecho frente al que debemos actuar urgentemente. Según nos explica, la modificación del clima se debe al consumo desproporcionado de combustibles fósiles, que emiten enormes cantidades de CO2 y otros gases que están generando un efecto invernadero que aumenta la temperatura terrestre, erosiona la capa de ozono y provoca una pérdida de biodiversidad. La situación es límite. El señor Gore utiliza un discurso didáctico y sencillo. Los datos que ofrece son apabullantes. Tanto que ha decidido recorrer el planeta concienciando al mundo entero de la gravedad de la situación. La cámara nos muestra un buen hombre preocupado por el prójimo, capaz de sacrificar su vida para combatir el desastre ecológico, una persona cercana y comprometida en la que se puede confiar. Me trago la película de principio a fin. Vuelven las turbulencias. Con ellas un pánico a volar que me había hecho olvidar el bueno de Gore. Tengo que tratar de distraer el miedo. Comienzo a pensar. Sigo pensando. Un momento. Me empiezan a surgir preguntas, comienzo a atar posibles cabos…
El estreno de Una verdad incómoda coincide con una campaña de sensibilización promovida por un Tony Blair preocupado por el cambio climático y la necesidad de encontrar alternativas energéticas a la emisión de CO2 a partir de un estudio realizado por Nicholas Stern, ex economista principal del Banco Mundial. ¿No resulta extraño que un tipo como Blair, al que se la pelan los miles de muertos civiles en Irak o el uranio empobrecido con el que han bombardeado ese país, se preocupe de estos asuntos? ¿No es igualmente extraño que un funcionario del Banco Mundial, institución responsable de los mayores estragos económicos del planeta, así como de algunas de los destrozos ecológicos más reseñables, se preocupe por estos asuntos? ¿Gore no fue vicepresidente de EEUU? ¿Qué hizo por el mundo entonces, a parte de apoyar la primera guerra del Golfo Pérsico y contribuir al desarrollo de una política económica que continuó disparando las desigualdades sociales en su país y en el mundo? ¿Tenía en aquellos años la inclinación ecologista que ahora exhibe? La cosa comienza a resultarme extraña. Sigo pensando. Llego a la conclusión de que Gore opera con su discurso una pirueta que a punto ha estado de pasarme desapercibida, porque en realidad:
1. El bueno de Al se ha afanado en dejar claro que el calentamiento de la tierra no remite a un problema sistémico cuya solución implique modificaciones sustanciales en el tipo de relaciones sociales y en el modo de producción en el que vivimos. El problema solamente tiene que ver con nuestro comportamiento y nuestras formas de consumo como individuos. La economía va bien. El capitalismo va bien. No hay que tocarlo sustancialmente, simplemente se deben aplicar mínimas correcciones.
2. La solución pasa en gran parte por reconvertir individualmente nuestras pautas de consumo hacia un nuevo mercado de bienes materiales que se abre ante nuestros ojos: un “ecoconsumo” de utensilios no contaminantes (la película pone el ejemplo de electrodomésticos y automóviles de nueva gama). El calentamiento de la tierra no es en ningún caso un problema político que atañe a la vida social en su conjunto, sino al individuo y al ejercicio de elección racional que éste despliega en la única actividad que le da sentido como tal en la sociedad contemporánea: el consumo.
¿No será que Gore pone en juego un material audiovisual que trata de legitimar lo que la revista The Ecologist llama “capitalismo verde”, un nuevo mercado y espacio de producción de beneficio privado que se abre con la supuesta intervención por arriba sobre los efectos no deseados del capitalismo global? ¿No habrá un aire perverso en las propuestas del simpático Al? ¿No estaremos ante un ejercicio cinematográfico que trata de legitimar la apertura de un nuevo mercado? Al insistir tanto en que la única causa del calentamiento de la tierra son las emisiones de CO2, ¿no tendrán razón los expertos y movimientos ecologistas que apuntan que lo que en realidad está en juego por parte de algunas elites es un trabajo informativo y propagandístico muy serio de modelación de una opinión pública no crítica con el despliegue de una nueva ofensiva nuclear como falsa alternativa a los combustibles fósiles? Pero, más allá del propio calentamiento de la tierra y los negocios que se están haciendo en torno a las cuestiones “ecológicas”, ¿no será la película un ejercicio de rehabilitación de Al Gore y todo un sector de la clase política norteamericana que no movió ni un dedo tras el golpe de Estado (fraude electoral) de Bush junior en 2000, ante el enfado considerable que tiene por ese asunto una parte de la opinión pública progresista norteamericana?
Demasiadas preguntas. Vuelven las turbulencias.

6 respuestas a “Las turbulencias de una verdad incómoda”

  1. James Bulla
    diciembre 4th, 2006 11:10
    1

    El ecoconsumo al que te refieres tiene un nombre técnico, la ecoeficiencia. Consiste en reducir el consumo de recursos por unidad de producto. Es el santo y seña del capitalismo verde. El problema es que las soluciones extraidas de planteamientos que no tocan la raiz de los problemas no pueden ser eficaces. La trampa de la ecoeficiencia es que al reducir el consumo de recursos por unidad de consumo o de producto produce un abaratamiento de los precios relativos de la energía o los materiales que produce un aumento del consumo total. Un ejemplo, al reducir el consumo de gasolina de los coches se abarata el coste de usar el coche y crece el numero total de coches y el consumo total de gasofa.

    Por cierto, muy bueno que en un avión te pongan a Gore contando lo suyo, seguro que no menciona la responsabilidad del transporte de larga distancia en el cambio climático.

  2. el otro
    diciembre 4th, 2006 14:30
    2

    Como bien explica la cinta, quienes levanton la voz de alarma son las compañías de seguros, preocupadas por tener que pagar un 10% íntegro de Manhattan, Miami o California cuando se lo trague el agua. Les arrunaría los bonus de fin de año.

  3. Enrique Giussani
    diciembre 21st, 2006 22:34
    3

    Lástima que el árbol no tedeja ver el bosque, realizás un comentario sobre la figura de Al Gore en vez de ponerte a concientizar del problema real que significa el calentamiento global, investigá y te vas a dar cuenta. Yo estoy trabajndo en tratar de concientizar, realizamos un estudio con profesionales de la zona, Mar del Plata, Argentina, el problema es serio y los intereses en juego del «imperio petrolero» está venciendo, logra que la gente se entretenga en lo anecdótico y critique como vos a la figura política y no analiza o estudia el verdadero problema. Disculpame que sea tan directo, me parece que sos una persona muy inteligente que podría escribir otra cosa, chau, Feliz Navidad, Enrique.

  4. LadinamoBlog » Blog Archive » “Y todas las aguas se convertirán en sangre”
    febrero 9th, 2007 16:55
    4

    […] Reseña de Una verdad incómoda […]

  5. anonimo
    febrero 16th, 2007 12:51
    5

    Con todo mi respeto…
    ¿Todos tus ideas se basan en lo que piensan los demás? Si Blair o Al Gore opina tal, tu opinarás lo contrario ¿?
    En vez de realizar tantas preguntas, deberias intentar contestarlas tu mismo y te darias cuenta que realmetne existe un problema y da igual quien lo diga (de hecho cuantos más mejor). Y deberiamos intentar solucionarlo y no buscar más problemas.
    Saludos

  6. Espe Cula
    febrero 19th, 2007 17:28
    6

    uhm… no creo que el arbol tape nada…

    no creo que aquí (en este post) se trate de decir que el calentamiento global no existe, ni que es un cuento que se han inventado para tal o cual… ni siquiera se trata de opinar lo contrario de lo que digan blair o gore o su tia-abuela.. (anonimo… lee mejor antes de decir sandeces) de lo que se trata es de señalar que esta gente está señalando un problema, y se está erigiendo adalid de la defensa de tal o cual veo cosa, pero en vez de marcar una solución de raíz están haciendo como siempre, y como funcinoa este sistema, poner parches aquí y allí, y parches que ¡que casualidad! les hace que las perdidas de su sistema (el de gore y bush es el misssssmo) no sean tantas… incluso les abra nuevas cuotas de mercado… porque saben, que si le ponemos la solución donde tiene que estar, pues eso… no sacarian na de na… es mas, perderían.

    Enrique, si este post hace algo no es realizar un comentario de la figura de al gore, lo que hace es prevenir de que el problema es real y esta gente quiere hacer como que le importa y lo arregla cuando en realidad no es así…
    Si tu hablas de concienciar sobre el problema este post lo hace, es mas conciencia sobre el problema y advierte sobre vendedores de falsas soluciones.

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