Web www.ladinamo.org
18.LDNM - Sep-Oct 2005
Libros
Ignacio Echevarría. El guardián entre el residuo cultural
José Hamad
Tras su sonada salida de Babelia, suplemento cultural de El País, a causa de una dura reseña de un libro publicado por Alfaguara, editorial que también pertenece al Grupo Prisa, el reconocido crítico literario Ignacio Echevarría repasa el estado de la industria cultural española en una entrevista con LDNM.
¿Cuál es la función social del reseñista?
Es claramente la de orientar. Siempre recuerdo una frase de Theodor W. Adorno: “El crítico era, ya no puede ser, un agente del tráfico espiritual”. Hoy en día el crítico es como un guardia urbano con un silbato en medio de un atasco fenomenal. Creo que fundamentalmente debe ser un tipo que oriente y, en esa orientación, cumpla la función de señalar, de prohibir, de parar, y por eso la imagen de guardia urbano no está mal: cede el paso a algunas cosas, se lo impide a otras, establece prioridades; funciona como principio regulador para la circulación de la literatura. Ésa es su función pública, social. Y eso exige a veces ser antipático, fanático, entusiasta, denigrador...

En el prólogo de Trayecto dices que hoy por hoy en España ese trabajo no puede realizarse.
Creo que las condiciones son cada vez peores, por el descreimiento generalizado de los propios medios que mecanizan la crítica. El reseñismo literario en los diarios es un residuo. De hecho, lo es también el concepto mismo de suplemento cultural. Cumple una función de escaparate y de prestigio que cada vez más es absorbida por el punto de vista ornamental: buenas entrevistas, buenas fotos, buenos reportajes, mientras que con el contenido, que es el núcleo duro del reseñismo, los periódicos no saben qué hacer. Creo, incluso, que si uno de ellos se atreviera a suprimir el suplemento cultural, todos los demás se sumarían. Pero tendrían que llegar a un pacto: ¿y si dejamos de publicar a estos tíos que nos están incordiando? La situación es de progresiva asfixia del espacio cultural, físico incluso, en el que cabe hacer reseñismo. Lo cual no significa que haya que dejar de hacerlo... Yo he seguido un modelo de actuación. Y ese modelo lo considero agotado para mí. Tal y como yo lo he pretendido hacer, creo que ya no puedo ejercer el tipo de reseñismo que me gusta hacer en ningún periódico español.

Mencionas en el mismo prólogo cómo se genera una alarma en los medios cada vez que en el reseñismo se invoca lo ideológico. Hablas también de una escala de valores estéticos y éticos desde la que el crítico construye su autoridad y la ejerce. En tu caso, ¿cuál es esa escala de valores? ¿Lo ideológico participa de ella?
En mi trayectoria como reseñista me voy enfrentando cada vez más a la imposición de que lo ideológico desaparezca: de hecho lo que motiva mi salida de El País es una reseña [Bernardo Atxaga, El hijo del acordeonista, Alfaguara] no de contenido político pero sí de un libro político que, para mi sorpresa, nadie ha reseñado políticamente; ni siquiera se señaló que hablaba de ETA. Es verdad que se ha producido una especie de pacto en el que la cultura se sitúa en un espacio donde las interferencias ideológicas y políticas no entran. Eso me parece la muerte de la cultura y sería absolutamente partidario de rearmar ideológica y políticamente el reseñismo. En sus Trece tesis sobre el crítico Walter Benjamin dice que “el crítico es un estratega en el combate espiritual”. Por eso nunca he tenido empacho en ser agresivo, porque creo que la única forma de hacer contagiosa y admirable y popular la crítica literaria y darle sentido es saber que lo que está en juego son pasiones e intereses reales. O la crítica se inserta en el tejido de la discusión social, incluso política, o en tanto que residuo de un discurso culturalista-académico-periodístico está destinada a morir, como está ocurriendo. Y no sólo en el ámbito del reseñismo, sino también en la misma producción literaria: la inclusión de lo ideológico sólo ocurre en casos excepcionales. Por ejemplo, resulta extraña la capacidad de movilizarse políticamente en literatura que hay en El vano ayer de Isaac Rosa; las últimas novelas de Belén Gopegui son muy politizadas; la última de Magrinyà es también muy subversiva. Y hay muy pocos autores más que produzcan discursos políticos innovadores. Pero especialmente Isaac Rosa, por su juventud, está entre los que me despiertan más confianza. La verdad es que lo espero todo de él, es la gran esperanza blanca. Ojalá pudiera reconocer dos o tres voces como la suya para quedarme tranquilo en cuanto al futuro de la narrativa española.

¿Cuál es la responsabilidad de los distintos agentes productivos de la industria literaria?
El verdadero interlocutor del crítico no es el lector ni el autor, es el editor. La labor social del crítico es una labor compensatoria y reguladora –corrección, vigilancia y orientación– de la del editor. Por eso no está mal dirigirse a los editores hegemónicos. Es a ellos a quienes hay que plantar batalla. Como reseñista les exigiría calidad y les amargaría el dulce de sus apuestas fraudulentas. Eso es lo que he intentado hacer. Pero queda poco margen porque son muchos los autores “blindados” por los entramados empresariales y sus intereses. En el fondo, en la estructura de una empresa esto es perfectamente comprensible y obedece a una lógica bastante esperable. No hay ni siquiera que ir a fundamentos teóricos, las cosas se explican en un nivel mucho más sórdido. Aunque las esperanzas son pocas, remotas y están poco fundadas, sí creo que en algún momento tendrá que haber una reacción, un movimiento de defensa del propio sistema ante sí mismo, porque el mercado acaba siendo invasor y autófago, se acaba devorando a sí mismo.

¿Crees realmente que hay visos de que esa reacción se produzca?
No, no muchos. Aunque a veces sí que veo algunos indicios, aunque sean muy, muy sutiles, de que al menos las editoriales serias y los autores serios se sentirán llamados a apoyar –si no a tomar la iniciativa, como mínimo a apoyar– a alguien que se atreva a plantear las cosas con un poco de decencia, exigencia y probidad. Y si no, pues se acabó, pero no pasa nada, será el principio de otra cosa.
¿Te cuentas entre los posibles agentes –desde la ensayística, el regreso al reseñismo– de esa suerte de resistencia movilizada? ¿Cuáles son tus proyectos?
Si he sido muy abonado al reseñismo es porque soy muy escéptico en cuanto al valor de la crítica libresca, creo que la prensa diaria es la única que ofrece una posibilidad de verdadera transmisión, fuera de la cual la cultura se desarrolla en espacios o herméticos o marginales. A mí, de dar la batalla, me interesa darla ahí. Habiendo abandonado el reseñismo, no me sentiría útil escribiendo ensayos para que los lean los cinco de siempre. Sí permanezco alerta a otras posibilidades. Algún día surgirá un proyecto por el que valga la pena luchar, y me sumaría encantado a una revista bien planteada con voluntad de intervención, o a un portal de Internet, o lo que fuera; entretanto, me mantengo a la escucha. Ganas me quedan, no estoy resentido. Me gustaría seguir haciendo un discurso crítico y de intervención; lo que no quiero es hacer el payaso y perder energías. ¿Sabes lo que de verdad me gustaría? La televisión. Si encontrara un productor que confiara en mí para hacer un programa de libros en televisión, me tiraría de cabeza. Tal como estamos, la batalla hay que darla por donde menos se la esperen. En lugar de seguir haciendo programas que sean el aburrimiento y muerte de los lectores, con ocho libros desperdigados por encima de una mesa y todos nosotros hablando de lo listos que somos, trataría de hacer un programa con formatos pequeños, no lo sé... no pasar de la solemnidad a la irreverencia, a la cámara torcida... sino a un leguaje que sea televisivo pero sin salir de los límites de lo literario. Me encantaría indagar, encontrar algún proyecto, en televisión, en Internet, fracasar estrepitosamente, pero sí, por qué no, morir con las botas puestas.
Trayecto y El Mercurio, la recuperación de un discurso interrumpido
Ignacio Echevarría recupera en su libro Trayecto (Debate, 2005) algunos de los más significativos artículos y reseñas publicados a lo largo de una más que interesante carrera como reseñista literario que, por el momento, considera finiquitada. El recorrido por sus reseñas sirve, además de como inspección de la salud –a su juicio, no demasiado buena– de la reciente narrativa española, como una tácita declaración de intenciones sobre la honesta labor del crítico literario en el ejercicio de su función pública. Declaración de intenciones que aborda de manera más resuelta y directa en un largo prólogo inédito que, para quienes ya estén familiarizados con sus reseñas en Babelia, se erige en el núcleo duro del interés de este volumen. En espera de que surja un proyecto en el que continuar plantando una “batalla” que juzga “necesaria”, el lector interesado puede mantener el hilo del discurso interrumpido de Echevarría en una columna semanal en El Mercurio de Chile (por Internet en www.elmercurio.cl), desde donde “con la distancia y la desinhibición que proporciona publicar en la otra punta del mundo” continúa su ejercicio de francotirador cultural, ahora sin cortapisas.




1 comentarios a Ignacio Echevarría. El guardián entre el residuo cultural

1. «hola soy carmelo desde roma;
quisiera saber si es posible comunicarse con ignacio echevarria para poderlo onformar sobre material inedito y importante de roberto bolano (se trata de una entrevista grabada en mayo 2033 por el traductor y critico italiano raul schenardi. bueno espero em contesten
gracias»


Dicho por carmelo el Sat 04-06-2011 11:06 (UTC)




Escribe un comentario
Nombre (requerido)
Correo-e (no será publicado)
Por favor, responde a esta pregunta para comprobar que no eres un robot (requerido):
¿De qué color es el cielo?
Comentario
ÚLTIMOS COMENTARIOS
«Please, while you gain information, [...]»
Dicho por Powerpoint Clicker en 22.LDNM RAW format, the captive photo

«This is a nice post [...]»
Dicho por Hydronic Heating en 22.LDNM RAW format, the captive photo

«Para todos los master. Vamos [...]»
Dicho por Dj el maestro carlos parrales en 16.LDNM The Wu Tang Clan Manual (libro)

«Gracias por dejar publicar... [...]»
Dicho por Articulos Publicar en 22.LDNM RAW format, the captive photo

«I am really not too [...]»
Dicho por solar panel Australia en 22.LDNM RAW format, the captive photo

«Such a wonderful post. Thanks [...]»
Dicho por Eagan Fitness Center en 22.LDNM RAW format, the captive photo

« Here typically chicken and [...]»
Dicho por ice maker en 22.LDNM RAW format, the captive photo

«This is brilliant....:-) Thanxs for posting [...]»
Dicho por DJ Vince en 22.LDNM RAW format, the captive photo

«Have you ever thought about [...]»
Dicho por Powerpoint Clicker en 22.LDNM RAW format, the captive photo

«COMPUTER REPAIR PORTLAND In 2009, Nerds [...]»
Dicho por computer repair portland en 22.LDNM RAW format, the captive photo