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20.LDNM - Ene-Feb 2006
Arte
El Cabanyal. El arte de resistir
Mona Meinhoff
Si dejamos a un lado la excesiva Marbella, probablemente sea Valencia la ciudad (y la Comunidad Autónoma) que en los últimos años más se ha esforzado por ganarse el título de capital del urbanismo basura y la especulación. En medio de los delirios calatravianos, las plusvalías millonarias, la puesta a punto de la Copa América y la irreversible destrucción de la huerta valenciana, el barrio del Cabanyal, un prodigio de urbanismo a escala humana, resiste heroicamente a las amenazas municipales de demolición. Además, desde hace ya ocho años, los artistas residentes en el barrio, en estrecha colaboración con el resto de vecinos, organizan el Cabanyal Portes Obertes: un encuentro artístico en el que, durante tres semanas, la gente abre al público sus casas, convertidas temporalmente en museos, contribuyendo a dar visibilidad a la lucha vecinal y dando al traste con las fronteras artificiales entre arte y vida. LDNM ha hablado con Emilio Martínez, uno de los responsables de la muestra y miembro de la Plataforma Salvem el Cabanyal.
Hace ya años que el barrio del Cabanyal lucha para defenderse de los planes municipales de reforma y demolición. ¿Qué es lo que pretende el Ayuntamiento? ¿En qué fase se encuentra ahora la lucha?
El Plan de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Cabanyal es un proyecto municipal que supuestamente pretende rehabilitar el barrio. En la práctica, su objetivo más visible es el de continuar la Avenida de Blasco Ibáñez haciéndola pasar a través del barrio hasta desembocar en la playa, abriendo un nuevo acceso al tráfico rodado. La prolongación de esta avenida supondría la ruptura de la trama urbanística del Cabanyal, que quedaría divido en dos transversalmente, además de la destrucción de 1.651 viviendas, con la consiguiente expropiación y expulsión de sus vecinos. Hace ya años que los habitantes del barrio llevaron el caso a los tribunales y en estos momentos está admitido a trámite en el Tribunal Supremo, a la espera de juicio.

El Cabanyal es un antiguo barrio de pescadores en el que la mezcla arquitectónica de modernismo popular y racionalismo despierta la admiración de todo el que lo visita. ¿No debería estar protegido?
El Cabanyal fue declarado Bien de Interés Cultural en mayo de 1993, siguiendo la recomendación de los informes del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, el Consell Valenciá de Cultura y la Universidad Politécnica de Valencia. Supuestamente, este es el mayor grado de protección que se puede otorgar a un conjunto histórico en la Generalitat Valenciana, de ahí que el demoledor proyecto municipal lleve el eufemístico nombre de “Plan de Protección y Reforma Interior”

En los textos de la Plataforma Salvem el Cabanyal se aprecia una mentalidad muy práctica y realista: para proteger el barrio se proponen otras alternativas de tráfico, se sugieren maneras de revalorizar espacios en desuso de forma que las plusvalías generadas puedan financiar ciertas actuaciones municipales... ¿Cómo habéis llegado a esta estrategia?
La Plataforma ha tenido siempre muy claros sus objetivos: el primero y principal es el de revindicar la rehabilitación del barrio del Cabanyal. Después de ocho años de lucha se mantiene una asamblea permanente que reúne todas las semanas a unas treinta personas y en la que se abordan todos los temas que nos afectan. En una organización asamblearia se escuchan todo tipo de opiniones, desde las más “realistas” hasta las más “radicales”, y las que se llevan a la práctica son las que generan un mayor consenso, procurando siempre no perder de vista el objetivo principal de la Plataforma.

¿Cómo presiona la Administración a los vecinos del Cabanyal?
La estrategia del Ayuntamiento para empujar a los vecinos a abandonar sus casas es la de permitir el deterioro del barrio: no hay inversión pública, permiten que se establezcan camellos y se venda droga, dejan que la suciedad y la violencia se extiendan, etc. Es un proceso de degradación muy conocido que se emplea sistemáticamente en estos casos y que últimamente se ha dado en llamar “ahuyenta viejas”. Además, la amenaza constante de demolición no sólo produce el efecto psicológico de falta de futuro, sino que disuade a la gente de invertir en rehabilitar unas viviendas que tal vez tengan los días contados.

En otoño de 2005 ha tenido lugar la VIII edición del Cabanyal Portes Obertes. ¿Cómo surgió esta iniciativa? ¿Qué balance cabe hacer después de tantas ediciones?
Portes Obertes es un proyecto que surge del colectivo de artistas que residen y tienen sus talleres en el Cabanyal, como una contribución a la lucha de la Plataforma desde el ámbito del arte, y con unos objetivos claramente definidos: servir de altavoz a los problemas del barrio tratando de que lleguen al mayor número de personas posible y generar una imagen capaz de mostrar la verdadera complejidad y gravedad de esta situación, que contrarreste los intentos de silenciamiento de las autoridades locales y la instrumentalización de los medios de comunicación por parte de los promotores del Plan. En segundo lugar, la muestra debía actuar sobre los propios vecinos del barrio alentando su participación, reforzando sus sentimientos identitarios y generando un cierto orgullo de ser de aquí, algo fundamental después de tanto tiempo de olvido por parte de unas administraciones públicas que han abandonado a los vecinos a su suerte haciendo dejación de sus obligaciones sociales e incluso legales. La propuesta fue muy bien acogida por todos los vecinos agrupados en la Plataforma y, de hecho, sólo se ha podido realizar gracias a su implicación en el proyecto. El balance de todos estos años ha sido muy positivo: se han cumplido buena parte de los objetivos planteados en su momento, aunque también somos conscientes de las limitaciones de las prácticas artísticas en los procesos de lucha social.

¿Cómo han funcionado las distintas ediciones de Portes Obertes? ¿Qué tipo de arte se selecciona? ¿Cómo se ejercen las funciones de “comisariado”?
Cada una de las ediciones de Portes Obertes ha tenido una estructura distinta, pero con el denominador común de que las obras se muestran en las viviendas de la gente, que abre al público sus casas durante tres fines de semana. En las primeras ediciones participaron todos los artistas que quisieron solidarizarse con la situación del barrio –entre 150 y 200 artistas por año– con obras personales que no siempre trataban la problemática del Cabanyal pero que, en cualquier caso, suponían un compromiso político y una muestra de solidaridad. Por eso en ningún momento hemos excluido a ningún artista que haya querido participar. En esta última edición, la de 2005, propusimos a una serie de artistas un trabajo específico sobre el Cabanyal, ya fuera sobre cuestiones urbanísticas y sociales o sobre las propias casas como elemento formal, cultural o identitario. No obstante, el día de la inauguración se presentó un señor que traía una pequeña acuarela bajo el brazo; evidentemente, no pudo salir en el catálogo porque ya estaba diseñado, pero sí se expuso en la casa de Joan Vicent, en la calle Escalante 195. Entendemos que esto no es habitual en un marco ortodoxo de comisariado, pero para nosotros es fundamental el respeto y la consideración con todos aquellos artistas que han querido solidarizarse con el Cabanyal, independientemente del valor político de su obra.

En los últimos años, Valencia parece haberse convertido en la capital del negocio inmobiliario. ¿Hay otras zonas de Valencia amenazadas? ¿Qué conexiones existen entre la Plataforma del Cabanyal y otros movimientos?
Tanto en la Comunidad Valenciana como en Valencia ciudad los grandes negocios están basados en procesos especulativos inmobiliarios. En este contexto, las consideraciones referentes al buen uso del territorio o al patrimonio quedan totalmente olvidadas. De ahí que haya un sinfín de conflictos relacionados con la ordenación del territorio y que cada vez sean más los colectivos ciudadanos que aparecen para hacer frente a los abusos urbanísticos en esta ciudad. Desde hace unos años hay una red de colectivos que se reúne regularmente para crear un foro común, plantear acciones concretas y adquirir una visibilidad que nos pueda proteger frente a las actuaciones guiadas por la ideología dominante, representada aquí por el Partido Popular, que goza de mayoría absoluta desde hace años tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad Autónoma.
Adversus corruptionem
Texto: Alberto Nanclares

El Balneario de las Arenas era, en los veranos de mi postadolescencia, un lugar de culto que marcaba el principio del verano mediterráneo. El templo azul playero que se caía a cachos representaba el viaje improbable –a un paseo de distancia–, a la Belle Époque y los amores estivales que nunca conocí. Cuando lo volví a ver ya “restaurado”, convertido en ese monstruo que es hoy en día –y que tiene la desfachatez de seguir usando su nombre–, cubierto de oropeles y mármoles, me di cuenta de que el conflicto entre la destrucción o la conservación del Cabanyal no es una cuestión de nostalgia o de lucha anticapitalista, sino de inteligencia y buen gusto.
El Cabanyal es la única garantía de protección de la ya muy acosada playa urbana de Valencia, un barrio lleno de vida vecinal que, sobre todo, constituye el último reducto de ciudad inteligente que queda en Valencia y uno de los últimos tejidos urbanos a preservar en España. Su urbanismo y su arquitectura son los de las ciudades de mar, pensadas para aprovechar las brisas marinas frente al infernal verano, y en sus casas no se ve ni una sola mochila de aire acondicionado. Es la verdadera ciudad sostenible: por sus viviendas de tipología mixta productiva (una tipología supermoderna que ahora muchos intentan reproducir), por los azulejos que cubren cada fachada, por las cajas de sus calles, por la vía peatonal que cose eficazmente todo el barrio... lo es incluso por la orientación de sus paseos, que dependen más de las características climatológicas que de las servidumbres del coche.
En el marco de la lucha del Cabanyal, “preservar” significa en realidad (re)vitalizar una ciudad, no mantenerla como un museo costumbrista de la vida mediterránea, ni por la absurda nostalgia de un barrio degradado. Significa defenderla en contra de la estúpida lógica de regeneración “a la parisina”, basada en el derribo, la nueva arquitectura, los turistas y el coche. El problema, claro está, es que si no se derriba, el barrio estará controlado por sus propios habitantes, y eso, para la Valencia moderna (corrupta) y fashion (hortera), es inaceptable.




4 comentarios a El Cabanyal. El arte de resistir

1. «YO SOY DE ESCALANTE Y LA PLATAFORMA MIEMTE DICIENDO QUE NOS BAMOS A SALVAR DE LA ESPROPIACION Y NOTENEIS NI PUT..IDEA DE QUE NOS ESPROPIEN CASA DE 80 M POR 40.000€ TOTAL MENTE REFORMADA YO TENGO 3 NIÑOS Y MEDEJAN EN LA CALLE POR QUE ME HACEN UNA FINCA ...LO UNICO QUE CONSEGUIMOS ES ALRGAR EL TIEMPO SIN CONSEGUIR NADA . SIN FUTURO NO EMOS GANADA NI QUE PAGUEN MAS CAROS LOS METROS »


Dicho por PINTORES el Fri 22-06-2007 16:43 (UTC)


2. «Ayer vi, senti y llore al ver el reportaje de la TV 2, salvar el cabañal. Como valencia afincada hace años en Tenerife, he seguido mas o menos de cerca cada vez que voy a Valencia el proceso. INCONCEBIBLE. la sentencia.
NO ES JUSTO. ¿ Que pasa con las personas ? es lo mas importante. Quien tiene dinero para pagarse la otra casa que le ofrecen,¿ la paga ? y quien no lo tiene ? . Pues esta claro, es injusto que una persona tenga que salir de su casa y encima pagar.
Regenerar el barrio, dotarlo de lo mas tipico de la zona crear atractivos para los de fuera, en una palabra.Recoger miles de firmas de toda España para que la sentencia no se cumpla.
Un gran abrazo tan grande como el mar.»


Dicho por maria dolores tejedo el Mon 28-04-2008 10:35 (UTC)


3. «


»


Dicho por Anónimo el Sun 18-05-2008 16:24 (UTC)


4. «Sólo los que vivimos en este barrio sabemos lo que hemos sufrido durante años. Rehabilitación dicen...a buenas horas, mi casa la reformamos en el año 85 y poco a poco se la ha ido comiendo la mugre y la basura de personas y/o animales que no cuidan el barrio, señores el progreso consiste no sólo en una simple infraestructura sino en una calidad de vida y bienestar para quienes año tras año hemos aguantado como se iba transformando un barrio precioso en un lugar horrible.Que os enseñen sino las casas donde viven las personas de etnia gitana, porque son ellos quienes se han apropiado del barrio y quienes son los únicos beneficiarios se haga o no se haga la avenida.Acaso tienen más derechos que los demás? Por lo visto en este país si. Así que por favor, ya basta de tanta demagogia barata, para recopilar la información hay que saberla de primera mano y escuchar ambas partes de este entramado político. Gracias.»


Dicho por nikita el Tue 31-08-2010 14:10 (UTC)




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