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24.LDNM - May-Jun 2007
Arte
“De las trincheras de Verdún al mono naranja de Guantánamo”. Entrevista con Jorge Cano
Carolina del Olmo
Fotos: cortesía Galería Magda Bellotti
Nada es lo mismo, nada / permanece. / Menos /
la Historia y la morcilla de mi tierra: / se hacen las dos con
sangre, se repiten.
Ángel González, “Glosas a Heráclito”

La cita que encabeza este texto resume de algún modo la exposición de Jorge Cano (Madrid, 1973) “Paint it Black” que tuvo lugar en la madrileña galería Magda Bellotti el pasado otoño. Los cuadros de Cano, que parecen reclamar a gritos unas condiciones de recepción más humanas y cordiales que las que ofrecen los espacios expositivos al uso, logran ser bellos –sí, bellos– al tiempo que presentan –con un grado de verdad sorprendente en estos tiempos de distanciamiento televisivo– las estampas de una historia que aparece como apocalipsis permanente, como algo que sucede siempre a nuestra costa, y que no termina. Y todo ello trufado de un envidiable sentido del humor –negro, por supuesto–, reforzado por la presencia de una extensa serie de geniales fotomontajes de sátira política. A continuación, sus respuesta a algunas de nuestras preguntas.
Referentes
“Supongo que es bastante evidente que las obras se mueven en un terreno que tiene, cuando menos, algo que ver con la política. En la exposición traté de sortear el protagonismo del objeto artístico sirviéndome en parte del montaje, que planteé un poco como basurero o escombrera, intentando construir una auténtica farsa política, de aire carnavalesco. Aunque los referentes no eran sólo pictóricos sí había cierto juego con el minimal, con las pinturas negras de Frank Stella, con Polke… en suma, había un intento de ensuciar determinado discurso artístico. También estaba ahí la referencia a Walter Benjamin, aunque en parte pasada por Eagleton. Hay otros libros que han servido, como Rastros de carmín, de Greil Marcus, que muestra el punk como una suerte de vuelta al Dadá, una vinculación que tiene algo que ver con la idea de recuperar los fotomontajes de la tradición de John Heartfield, o de reivindicar un ámbito visual propio a partir de las portadas de los discos de los Clash y de todo lo que ha sido tuyo de algún modo. En toda la obra hay un recorrido personal, aunque quizá no sea muy evidente. Hoy día hay una especie de esquema televisivo que impregna todos los ámbitos y que no nos podemos sacudir de encima. Sin duda hay ejemplos de resistencia acérrima a este esquema por parte de gente que está haciendo un trabajo excelente, pero a cada uno las cosas le llaman de una manera. Yo nací en 1973 y vi cómics antes que cuadros, escuché rock antes que a Bach... Hay otro tipo de modelos y hay que contar con ellos, y la cuestión es, ¿se puede recuperar la pintura desde ahí?”

Estampas de la historia
“En todo momento evité las imágenes de violencia directa. En cierto modo, el hilo conductor es el de las situaciones de vigilancia o de control. También hay una serie de referentes que tienen que ver con las imágenes del poder a lo largo de la historia; los perros de Argel, 1961 recuerdan a los retratos de Tiziano de Felipe II o de Carlos V con sus perros, a los cuadros de caza de Velázquez... En el arte del siglo XX hay un intento constante de sortear el horror histórico: es difícil plantearse las cosas desde un punto de vista puramente sensible o estético después de ciertos acontecimientos. Por mi parte no había ningún intento de estetizar las cosas; de hecho, las pinturas muestran una cierta torpeza premeditada... Pero tampoco se trataba de elaborar lo iconográfico desde una llamada a la empatía o a la emoción. Hay, creo, una cierta frialdad. La presencia de los fotomontajes también era pertinente por eso: contribuían a revelar esa torpeza, ese discurso no excesivamente elaborado que deja la pelota en la parte del público. La exposición también quería ser una crítica a esa idea de historia como narración con principio y final en la que las víctimas se reducen a cifras y que acaba funcionando como un arma de distanciamiento respecto a lo que es nuestra condición. También era muy importante el humor –un humor negro, quizá– presente en la exposición ya desde su título [Paint it black], mirando a Goya y a los Rolling Stones. Si las cosas no se hacen desde el humor no tienen mucho sentido”.

Pintar hoy
“Mientras trabajas se te van ocurriendo una serie de ‘justificaciones’ que te permiten seguir vinculando discurso y pintura. Aunque tampoco creo que haya que estar justificando las cosas incesantemente. De los años sesenta en adelante se ha producido un desprestigio tremendo de la pintura como objeto y eso es algo con lo que tienes que contar. No me parece que un artista sea más o menos político por utilizar un medio u otro, habida cuenta de que cualquier manifestación artística actual es susceptible de comercialización, y a unos niveles que han superado con creces los de la pintura. Pero la reflexión está ahí y es inevitable hacer una lectura crítica de la pintura cuando estás trabajando. Por lo demás, si bien hay razones críticas en el discurso que desprestigió la pintura hace años que pueden haber perdido parte de su fuerza, también es verdad que estamos en un momento complicado: se ha producido un retorno a la pintura muy manipulado mercantilmente, con el desembarco de coleccionistas millonarios cuya apuesta tiene más que ver con un evento como la final de la copa de Europa que con lo que ha venido siendo el mundo artístico hasta hace poco”.

Una presencia incómoda
“Lo de colgar un retrato de Pertur (San Juan de Luz, 1976) fue, en cierto modo, una incorrección política –que, por lo demás, sólo los más mayores reconocieron–. Quise poner en juego algunas figuras molestas, retratos que marcaban incomodidades o quiebras en distintos ámbitos. Por lo demás, era también una referencia a España y a la memoria que me pareció necesaria. Pertur es un personaje interesante, que no ha sido reivindicado prácticamente por nadie. Supongo que también había intención de hacer una crítica –no sé si todo lo conseguida que hubiera querido– de esa postura del demócrata izquierdista, una figura que me resulta bastante incómoda, por no decir ajena o incluso repulsiva, y, por qué no, de tocar un poco las narices… Después de Pertur, en años más recientes, esa especie de discurso mesiánico que mezcla el Heimat y el paraíso fiscal se ha llevado a unos extremos obscenos. Se sigue vistiendo una máscara antigua cuando las cosas han cambiado radicalmente y la situación ideológica de eso que llaman el ‘conflicto vasco’ apenas tiene que ver con aquello... En 1975 había una apuesta y una defensa de una posición ideológicamente muy marcada en paralelo con otras situaciones que estaban sucediendo en el mundo; ahora ya no se sabe cuál es ese lugar ni qué se postula. La izquierda es culpable de muchas cegueras y muchas mentiras y ese discurso actual de apostolado franciscano está perdiendo a gran parte de su masa social que no se siente representada”.

El texto
“Los títulos son importantes, son otro cauce de expresión. Contextualizan o descontextualizan. Los de las pinturas eran básicamente lugares y años mientras que los de los fotomontajes eran más elaborados y de guasa y se inspiraban en cierto modo en los dibujos y grabados de Goya, cuyos títulos no explicitan la imagen, sino que plantean una posibilidad abierta de lectura de la escena. Es algo que hace muy bien El Roto. También había un texto introductorio a la exposición que marcaba ciertas pautas de lectura. Se trataba de una fábula, encabezada con dos citas (“La historia es una mamarrachada”, de Henry Ford, y “Los grandes acontecimientos de la historia suceden dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa”, de Karl Marx) que eran, en cierto modo, la clave de todo. Había también un cierto coqueteo con la apocalíptica judía. De hecho, la parte final del texto introductorio era la traducción de una canción de Leonard Cohen (‘The Future’) que considero el último texto de la apocalíptica judía con el que me he topado, una canción impresionante, un apocalipsis histórico que mete en la batidora a San Pablo, Stalin, Charles Manson... La idea era plantear ese mismo espíritu pero desde la pintura y desde el fotomontaje”.

El fotomontaje
“El fotomontaje no es una práctica habitual para mí; de hecho, fue resultado de una necesidad de desvincular un poco mi trabajo del ámbito pictórico y los hice directamente en la sala. En el juego con las fotos se alimentaba el deseo de farsa, de broma, de reírte de las cosas pero también de escupir en ellas. En estos tiempos de perfecta manipulación fotográfica me vi casi obligado a que mis fotomontajes fueran cutres, sin pegar siquiera, y la idea de prenderlos con alfileres me pareció muy seductora, ya que de algún modo llamaba la atención sobre la fragilidad del discurso histórico; sobre cómo puedes romper las cosas y ponerlas en otro lado de manera que se generan constelaciones y lecturas inesperadas y, sobre todo, se genera una cierta homogeneidad histórica: queda patente el hecho atroz de que el tiempo es homogéneo, de que en el fondo las cosas nunca cambian tanto y de que, independientemente, de cómo puedas estar colocando a quienes fueron los factótums de ciertas situaciones, lo que permanece es el punto de vista de quienes se han llevado siempre la peor parte de la historia, el punto de vista de los cuerpos sometidos, algo que desarticula de inmediato el discurso globalizador, tan extendido hoy día. Pero bueno, también eran un ajuste de cuentas con Gallardón y otras figuras que me parecen deplorables o que ocupan mi mente. De hecho, a medida que trabajaba el tema de los alfileres me fue recordando al vudú y esa vertiente de venganza fue ganando en importancia”.

El poder de la pintura
“En la media en que no parece que tengamos ningún tipo de capacidad operativa en el curso de los acontecimientos, estamos de algún modo abocados a la contemplación del desastre. Pero frente a esta especie de nihilismo también está la voluntad, no tanto de abrirle los ojos a nadie –uno no puede ser tan naíf como para pensar que su trabajo puede tener ese efecto– pero sí de ayudar a quitar las legañas mediante un recuerdo irónico. Y no es lo mismo tratar de traer a la vista ciertas cosas sirviéndote de una disciplina artística que de un documental. Estamos más familiarizados con el horror en tiempo real, narrado con sus propios tiempos, que a esa suerte de congelación del horror que suministra la pintura, una detención del tiempo que nos obliga a una contemplación distinta. Es como si hubiera algo que genera una conexión muy pura con el hecho. No sabría explicarlo bien, y no creo que sea malo el no poder explicarlo; de hecho, supongo que si la pintura sigue siendo relevante en algún sentido es porque nunca saca su última carta, aunque no sepamos ya con quién juega. No por presentarse al completo pierde su fuerza para mostrar las cosas bajo una luz diferente.


2 comentarios a “De las trincheras de Verdún al mono naranja de Guantánamo”. Entrevista con Jorge Cano

1. «No solo me gusta tu reivindicaccion acerca de recuperar al polimili Pertur, un activista ciertamente olvidado en estos tiempos de insoportables (por burlescos) extremos, sino tambien la de reflotar la ideologia de un tipo siniestro como pocos a traves de una cita. Henry Ford fue un fascista de cuidado, el unico norteamericano elogiado por Hitler. Quizas Lindbergh tambien caeria en esa terna.

Por lo demas excelente la exposicion y muy necesaria la aportacion de Carolina del Olmo acerca de que urge que haya espacio expositivos que vayan mas alla del "zulismo".
»


Dicho por ismael el Mon 26-03-2007 17:10 (UTC)


2. «nose que hizo verdun encerio expliquen bien esto porque no se entiende absolutamente nada por favor saque mas resumido esto y a proposito tienes novia porque sino me gustaria conocerte que dices y espero que esto este bien sobre verdun yo tengo 16 años y medio cumplo los quince en un mes y tu cuantos años tienes te cuidas ya viene mi hermano te quiero preguntar como te llamas tu yo me llamo tatiana no me puedo demorar tanto te cuidas y aunque tu no hayas hablado conmigo yo me siento muy contento por haberte dicho esto y quiero que nos encontremos algun dia pueder ser en elparque principal a las 3:00 pm (FACATATIVÀ)que dices depronto tu pensaras que yo soy una golfa y no es asi te espero y has mejor esto de verdun CHOA Y ARMANDO NO SEAS TAN PERRO (NARUTO).TU NO TE IMAGINAS QUIEN SOY YO Y QUIERO CONSEGUIR A ALGUIEN YA PORQUE TENGO GANAS NO ME IMPORTA QUIEN SEAS TE ASEGURO QUE TE DIVERTIRAS.ATT:TATIS Y LO PRIMERO QUE ESCRIBI NO TIENE NADA QUE VER CON ESTO...»


Dicho por LAURA TATIANA ACOSTA ROJAS el Wed 20-05-2009 20:35 (UTC)




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