30.LDNM
- Abr-Jul 2009
Arte
Herman Hertzberger. Los límites de la arquitectura
Carolina del Olmo y Gonzalo Trujillo
Fotos: Miguel Balbuena
Antes de que ser un gran arquitecto fuera sinónimo de salir en portadas de revistas y viajar en jet privado, Herman Hertzberger (Ámsterdam, 1932) ya estaba ahí. Tanto en la obra como en las palabras de este clásico de la arquitectura del siglo XX se aprecia un saber hacer pausado y una apasionada búsqueda de innovaciones y mejoras, basada siempre en la atención y el respeto de la vida cotidiana de la gente. Una forma de entender la profesión que lo sitúa a años luz de los fuegos de artificio que dominan la arquitectura contemporánea. A finales del año pasado visitó España invitado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
Atendiendo a la historia reciente de la arquitectura, da la impresión de que la marea postmoderna de los ochenta, en su revuelta contra la tradición moderna, arrasó con todo sin hacer distinciones, llevándose por delante buena parte de la superación crítica de esa misma tradición que estaban llevando a cabo arquitectos como usted y otros de su generación.
Lo que se ha llamado postmodernismo, y que consiste básicamente en defender que cada uno puede hacer lo que le dé la gana, ha resultado en un "no tienes por qué tener una razón para hacer lo que haces". Basta con que sea posible hacerlo. Es el mismo mecanismo que rige el consumo: no hay más razón para comprar esto o lo otro que el que uno pueda permitírselo. Y, por supuesto, esto no tienen nada que ver con la libertad de elección. Para que una elección tenga sentido tiene que haber límites. Parece que hoy los criterios han desaparecido, sustituidos por una idea vacía de goce, de divertimento y novedad. Esta especie de abundancia de posibilidades nos sitúa en una posición en la que sentimos que no hay bases para nuestras elecciones. El método de trabajo de los arquitectos de hoy parece consistir en investigar qué pueden hacer que nadie haya hecho hasta el momento. Los arquitectos quieren ser famosos y contarse entre los ganadores, porque hoy el mundo está más dividido que nunca entre perdedores y ganadores. Se ha perdido la convicción, el sentimiento de responsabilidad, la idea de que uno debe rendir cuentas de lo que hace. La forma sigue hoy al dinero, en una cínica inversión de la sentencia clásica de Louis Sullivan "la forma sigue a la función", y ha proliferado una arquitectura comercial, dirigida al éxito, que no parece prestar atención a la gente Para un arquitecto como yo, esto es casi una contradicción: entiendo la arquitectura como la forma de sentar el marco o las condiciones para que la gente pueda vivir bien.
A menudo se le menciona como parte integrante del Team 10, el colectivo de arquitectos que, a mediados de los años cincuenta, se fue distanciando de la que era entonces la tradición "oficial", el Movimiento Moderno, en busca de una arquitectura más implicada en la vida cotidiana, buscando la colaboración con sociólogos, poniendo en marcha procesos participativos?
Es cierto que estuve en contacto con la gente del Team 10 e incluso acudí a alguno de los encuentros que celebraron. Fue a raíz de mi colaboración con Jaap Bakema y Aldo Van Eyck: siendo muy joven tuve la suerte de que me invitaran a formar parte del grupo Forum, que editaba una revista con el mismo nombre, y que estaba redefiniendo todos los valores de la arquitectura en el agitado ambiente de aquellos años. Así establecí contacto con el Team 10, pero lo cierto es que nunca me sentí a gusto con ellos; en parte porque no encajaba en aquel ambiente, y en parte por que hubo ciertos desacuerdos en los que no merece ya la pena entrar.
Pero sí comparte con ellos algunos de los rasgos por los que son conocidos, como la búsqueda de la participación del usuario?
El asunto de la participación estaba en el aire en aquellos años. Por lo demás, mi idea de lo que es la participación del usuario es muy distinta de lo que otros parecen entender: no se trata de hacer lo que la gente quiera, sino de mantenerse cerca de la vida cotidiana de las personas para saber cómo proyectar y construir estructuras básicas que puedan usar como mejor les convenga, estructuras de las que la gente pueda apropiarse. Nunca le he visto mucho sentido a lo de sentarse a una mesa con los futuros usuarios para que decidan. Para mí la profesión de arquitecto incluye ciertos conocimientos que pueden o deben ponerse al servicio del usuario. Se trata de usar ese conocimiento para sentar el marco o las condiciones en las que la gente pueda hacer las cosas por sí misma. Por supuesto, en mi caso, no se trata sólo de las condiciones que satisfacen los mínimos existenciales para la vida material, sino de condiciones sociales o relacionales: por eso me ocupo de cómo la gente trabaja junta, de cómo se produce el encuentro con otra gente?
Pero, ¿quién puede saber mejor que el usuario cómo debe ser su casa?
Hasta mediados del siglo XIX la arquitectura servía para hacer edificios de uso común: catedrales, escuelas, edificios oficiales? Las casas, en su inmensa mayoría, se las hacía la gente. Y por supuesto que sabían perfectamente cómo hacerlas y no necesitaban para nada a un arquitecto. Pero cuando se trata de hacer grandes alojamientos para las masas urbanas, en el marco complejo de una ciudad, hay un montón de cuestiones y limitaciones que tener en cuenta y sobre las que hay un conocimiento experto.
Se le ha considerado uno de los puntales de la corriente estructuralista. ¿En qué consiste el estructuralismo en el campo de la arquitectura?
La idea básica es muy simple. Tomemos una calle de una ciudad. Veremos que está en constante cambio: aparecen nuevas tiendas y cierran otras, se levantan nuevas casas, se cambia el sentido de circulación del tráfico o se peatonaliza? Pero la calle como tal permanece. Y el estructuralismo en arquitectura consiste precisamente en incorporar en tu trabajo elementos permanentes, que tienen un ciclo de vida de largo plazo, pero también ?y esto es lo verdaderamente importante y constituye una lección fundamental para los arquitectos? en introducir posibilidades para el cambio, para la renovación, para la reutilización. Se trata de incluir estos dos polos. Los arquitectos siempre quieren construir su obra como algo eterno, les gustan las grandes estructuras acabadas. Frente a esto, la idea básica del estructuralismo es que hay que construirlas de forma que puedan adaptarse a una constante renovación. Muchas veces, no obstante, se ha malentendido el término y se ha empleado para hacer referencia a una estética determinada, como de puzzle o kit de montaje, debido a que muchas de las obras estructuralistas mostraban, efectivamente, estas características formales, al ser proyectos compuestos como una estructura de piezas que van encajando.
A lo largo de su carrera se aprecia un creciente interés por la escuela como tipología, ¿a qué se debe?
Es muy sencillo: las escuelas son una tipología que realmente tiene que ver con la gente y con cómo se relaciona, y siguen estando en cierto modo al margen de la lógica comercial. Por estas dos características me interesan. En estos momentos tengo ya 76 años y creo que debo elegir: por eso ahora me dedico mayoritariamente a construir escuelas. No es una tipología nada simple; tiene muchísimas restricciones, hay que cumplir un sinfín de normas? Pero, desde luego, yo prefiero trabajar cumpliendo las normas del gobierno que siguiendo las del capitalismo mercantil.
En una entrevista reciente decía que hoy "las revistas publican fotos muy bonitas de edificios muy bonitos, pero parece que no hay nada más". ¿Qué es lo que echa en falta?
La arquitectura actual es hermosa, como el envoltorio de un regalo. Pero, ¿cuál es el regalo? Cuando lo abres, no hay nada dentro. En mi opinión, lo que falta es una reflexión sobre cómo vive la gente en común, cómo se relacionan las personas entre sí y cómo se relaciona la arquitectura con la experiencia de esas personas. Los arquitectos de hoy pretenden ser artistas, pero a diferencia de lo que suelen hacer los escritores, por ejemplo, no observan ni estudian a la gente, no le prestan atención. Los edificios pueden ser importantes, pero el contenido siempre lo es más. De hecho, el contenido es lo único que puede volver importante un edificio.
Y dado que ese contenido puede cambiar, los edificios deben ser recipientes capaces de albergar esos distintos contenidos.
Lo que se ha llamado postmodernismo, y que consiste básicamente en defender que cada uno puede hacer lo que le dé la gana, ha resultado en un "no tienes por qué tener una razón para hacer lo que haces". Basta con que sea posible hacerlo. Es el mismo mecanismo que rige el consumo: no hay más razón para comprar esto o lo otro que el que uno pueda permitírselo. Y, por supuesto, esto no tienen nada que ver con la libertad de elección. Para que una elección tenga sentido tiene que haber límites. Parece que hoy los criterios han desaparecido, sustituidos por una idea vacía de goce, de divertimento y novedad. Esta especie de abundancia de posibilidades nos sitúa en una posición en la que sentimos que no hay bases para nuestras elecciones. El método de trabajo de los arquitectos de hoy parece consistir en investigar qué pueden hacer que nadie haya hecho hasta el momento. Los arquitectos quieren ser famosos y contarse entre los ganadores, porque hoy el mundo está más dividido que nunca entre perdedores y ganadores. Se ha perdido la convicción, el sentimiento de responsabilidad, la idea de que uno debe rendir cuentas de lo que hace. La forma sigue hoy al dinero, en una cínica inversión de la sentencia clásica de Louis Sullivan "la forma sigue a la función", y ha proliferado una arquitectura comercial, dirigida al éxito, que no parece prestar atención a la gente Para un arquitecto como yo, esto es casi una contradicción: entiendo la arquitectura como la forma de sentar el marco o las condiciones para que la gente pueda vivir bien.
A menudo se le menciona como parte integrante del Team 10, el colectivo de arquitectos que, a mediados de los años cincuenta, se fue distanciando de la que era entonces la tradición "oficial", el Movimiento Moderno, en busca de una arquitectura más implicada en la vida cotidiana, buscando la colaboración con sociólogos, poniendo en marcha procesos participativos?
Es cierto que estuve en contacto con la gente del Team 10 e incluso acudí a alguno de los encuentros que celebraron. Fue a raíz de mi colaboración con Jaap Bakema y Aldo Van Eyck: siendo muy joven tuve la suerte de que me invitaran a formar parte del grupo Forum, que editaba una revista con el mismo nombre, y que estaba redefiniendo todos los valores de la arquitectura en el agitado ambiente de aquellos años. Así establecí contacto con el Team 10, pero lo cierto es que nunca me sentí a gusto con ellos; en parte porque no encajaba en aquel ambiente, y en parte por que hubo ciertos desacuerdos en los que no merece ya la pena entrar.
Pero sí comparte con ellos algunos de los rasgos por los que son conocidos, como la búsqueda de la participación del usuario?
El asunto de la participación estaba en el aire en aquellos años. Por lo demás, mi idea de lo que es la participación del usuario es muy distinta de lo que otros parecen entender: no se trata de hacer lo que la gente quiera, sino de mantenerse cerca de la vida cotidiana de las personas para saber cómo proyectar y construir estructuras básicas que puedan usar como mejor les convenga, estructuras de las que la gente pueda apropiarse. Nunca le he visto mucho sentido a lo de sentarse a una mesa con los futuros usuarios para que decidan. Para mí la profesión de arquitecto incluye ciertos conocimientos que pueden o deben ponerse al servicio del usuario. Se trata de usar ese conocimiento para sentar el marco o las condiciones en las que la gente pueda hacer las cosas por sí misma. Por supuesto, en mi caso, no se trata sólo de las condiciones que satisfacen los mínimos existenciales para la vida material, sino de condiciones sociales o relacionales: por eso me ocupo de cómo la gente trabaja junta, de cómo se produce el encuentro con otra gente?
Pero, ¿quién puede saber mejor que el usuario cómo debe ser su casa?
Hasta mediados del siglo XIX la arquitectura servía para hacer edificios de uso común: catedrales, escuelas, edificios oficiales? Las casas, en su inmensa mayoría, se las hacía la gente. Y por supuesto que sabían perfectamente cómo hacerlas y no necesitaban para nada a un arquitecto. Pero cuando se trata de hacer grandes alojamientos para las masas urbanas, en el marco complejo de una ciudad, hay un montón de cuestiones y limitaciones que tener en cuenta y sobre las que hay un conocimiento experto.
Se le ha considerado uno de los puntales de la corriente estructuralista. ¿En qué consiste el estructuralismo en el campo de la arquitectura?
La idea básica es muy simple. Tomemos una calle de una ciudad. Veremos que está en constante cambio: aparecen nuevas tiendas y cierran otras, se levantan nuevas casas, se cambia el sentido de circulación del tráfico o se peatonaliza? Pero la calle como tal permanece. Y el estructuralismo en arquitectura consiste precisamente en incorporar en tu trabajo elementos permanentes, que tienen un ciclo de vida de largo plazo, pero también ?y esto es lo verdaderamente importante y constituye una lección fundamental para los arquitectos? en introducir posibilidades para el cambio, para la renovación, para la reutilización. Se trata de incluir estos dos polos. Los arquitectos siempre quieren construir su obra como algo eterno, les gustan las grandes estructuras acabadas. Frente a esto, la idea básica del estructuralismo es que hay que construirlas de forma que puedan adaptarse a una constante renovación. Muchas veces, no obstante, se ha malentendido el término y se ha empleado para hacer referencia a una estética determinada, como de puzzle o kit de montaje, debido a que muchas de las obras estructuralistas mostraban, efectivamente, estas características formales, al ser proyectos compuestos como una estructura de piezas que van encajando.
A lo largo de su carrera se aprecia un creciente interés por la escuela como tipología, ¿a qué se debe?
Es muy sencillo: las escuelas son una tipología que realmente tiene que ver con la gente y con cómo se relaciona, y siguen estando en cierto modo al margen de la lógica comercial. Por estas dos características me interesan. En estos momentos tengo ya 76 años y creo que debo elegir: por eso ahora me dedico mayoritariamente a construir escuelas. No es una tipología nada simple; tiene muchísimas restricciones, hay que cumplir un sinfín de normas? Pero, desde luego, yo prefiero trabajar cumpliendo las normas del gobierno que siguiendo las del capitalismo mercantil.
En una entrevista reciente decía que hoy "las revistas publican fotos muy bonitas de edificios muy bonitos, pero parece que no hay nada más". ¿Qué es lo que echa en falta?
La arquitectura actual es hermosa, como el envoltorio de un regalo. Pero, ¿cuál es el regalo? Cuando lo abres, no hay nada dentro. En mi opinión, lo que falta es una reflexión sobre cómo vive la gente en común, cómo se relacionan las personas entre sí y cómo se relaciona la arquitectura con la experiencia de esas personas. Los arquitectos de hoy pretenden ser artistas, pero a diferencia de lo que suelen hacer los escritores, por ejemplo, no observan ni estudian a la gente, no le prestan atención. Los edificios pueden ser importantes, pero el contenido siempre lo es más. De hecho, el contenido es lo único que puede volver importante un edificio.
Y dado que ese contenido puede cambiar, los edificios deben ser recipientes capaces de albergar esos distintos contenidos.
2 comentarios a Herman Hertzberger. Los límites de la arquitectura
1. «hola, Soy una estudiante de arquitectura de Barcelona a la que le han asignado un trabajo de investigación sobre el " Centro Cívico de Eindhoven " de Bakema y Hertzberger.
He buscado en miles de sitios información sobre esta obra pero no esncuentro ningún documento con la suficiente calidad para hacer un buen redibujado y poder hacer una buena maqueta.
Simplemente escibia por si usted/es me podrían ayudar o facilitarme información sobre el proyecto, se lo agradecería muchísimo porque me estoy desesperando ya.. Muchísimas gracias.
Mi e-mail es ine888@hotmail.com»
Dicho por Ines
el Tue 22-09-2009 11:34 (UTC)
2. «MASTER OF STREET HOY ´´MAÑANA Y SIEMPRE (MANTA)»
Dicho por CUBA PRESENTE MASTER HASTA LA MUERTE
el Mon 28-09-2009 22:10 (UTC)
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