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Martes,
doce de la noche, comienza un nuevo día y no tengo ganas
de dormir. Me apetece ver las estrellas... ¡y pintarlas! Estoy hablando
de cruzar a pie las calles y marcar mi territorio, mi barrio, Carabanchel.
Si
fuese domingo habría llamado a la peña para pintar
el muro ese entre cuatro o cinco. Nos gusta hacer graffitis conjuntos
a plena luz del día, hacia la tarde, donde no nos molesten,
en un lugar escondido por vallas o rejas que hay que cortar. No
hay mucho peligro de intrusos aunque nunca se sabe. Un buen plan
para una tarde de domingo.
Abro
el armario de los botes y escojo tres, un plata, un negro y un blanco.
Del cajón saco un par de boquillas gordas, fat cup, para
firmas grandes. Estoy listo; mochila y a callejear.
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