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beneplácito
de sus autores. Pero la gratuidad es una consecuencia del modelo,
no algo inherente al mismo: no debe olvidarse que, aunque al usuario
final le llegue gratis, cuesta mucho producirlo (en tiempo y esfuerzo
de los hackers, en trabajo indirecto de universidades y centros
de investigación, en dinero aportado por empresas, becas,
etc.): de hecho, hay software gratis que no es libre (como el Explorer
de Microsoft) y nada impide que el software libre pueda venderse.
¿Por qué
llamarlo "GNU/Linux" en lugar de "linux"?
Porque de esa
manera se reconoce explícitamente que el sistema operativo
no solo es el núcleo linux, sino muchas otras piezas que
se escribieron con anterioridad y sin las cuales nunca habría
sido posible construirlo ni tener algo funcional en nuestros equipos.
Todas esas piezas juntas forman un sistema GNU, que es como se denomina
al proyecto para construir un sistema operativo totalmente libre
iniciado a mediados de los ochenta por la Free Software Foundation.
De hecho, el sistema GNU podría tener en un futuro no muy
lejano otros núcleos, como el Hurd, con los cuales los usuarios
elegirían entre sistemas GNU/Linux o GNU/Hurd. Lo realmente
importante es disponer de un sistema operativo libre al margen del
núcleo, el escritorio o el subsistema gráfico que
lleve (y que irá cambiando con el tiempo).
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¿Qué
cosas puedo hacer con GNU/Linux?
Un ordenador
que corre con GNU/Linux puede hacer exactamente las mismas cosas
que cualquier otro ordenador que esté usando otro sistema,
por ejemplo Windows, y muchas otras que no son posibles en la configuración
estándar de los típicos sistemas operativos de PC.
Los mejores paquetes de GNU/Linux son perfectamente equiparables
a sus equivalentes bajo Windows y, en muchos casos, son superiores
funcionalmente. El núcleo linux es infinitamente más
estable, potente y moderno que el de Windows, no se degrada con
el uso, ni se cuelga. GNU/Linux funciona perfectamente en ordenadores
antiguos (por ejemplo en un 486 con 4MB de RAM), ¡incluso en un
disquete!, y dispone también de interfaces gráficas
ratoniles y de entornos de escritorio realmente espectaculares (KDE,
GNOME), que no tienen nada que envidiar en cuanto a facilidad de
uso y aspecto visual a los entornos gráficos de Windows o
de Mac. Cualquier distribución GNU/Linux dispone de infinidad
de programas para uso personal y profesional: editores y procesadores
de texto, hojas de cálculo, programas de retoque gráfico,
multimedia, compiladores e infinidad de herramientas de programación,
todo lo necesario para Internet, juegos...
¿Quién
usa GNU/Linux?
Hasta hace poco
tiempo, GNU/Linux lo utilizaban básicamente desarrolladores
de
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software, se
usaba también en la enseñanza en las universidades,
lo usaban proveedores de Internet y numerosos aficionados a la informática
(los hackers, por ejemplo). Hoy se expande además entre las
grandes empresas e instituciones, que lo usan principalmente como
sistema base en servidores internet y para sus sitios web. Pero
sobre todo empieza a ser usado por millones de personas atraídas
por la singularidad de un sistema que permite un uso activo y consciente
de las herramientas informáticas, en lugar de seguir sometidos
al consumo pasivo y frustrante de sistemas rígidos, personas
hartas de pantallazos azules de error, de los virus, del software
caro y poco funcional, de supuestas novedades que se limitan a corregir
algunos errores de la versión anterior (y a añadir
otros nuevos), hartas de ser consideradas "piratas" por compartir
programas con sus vecinos o con sus amigos.
He oído
decir que GNU/Linux es elitista y está reservado a los expertos
o a los hackers, ¿qué hay de cierto en esto?
Pasarse a GNU/Linux
significa reconquistar el control sobre la propia máquina
y, por tanto, sobre las cosas que hacemos con ella. Pero esto no
es posible sin esfuerzo. ¡Esta libertad se paga! Lo que suele suceder
es que es necesario un cierto periodo de familiarización
con el entorno multitarea y multiusuario, que tiene muy poco o nada
que ver con la rigidez de los sistemas propietarios (Windows, MacOS...).
Se necesita
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configurar
el sistema según el tipo de uso que se le quiere dar a la máquina
(no es lo mismo un servidor de Internet que un ordenador para usar
en casa). Implica un cierto conocimiento de los comandos básicos
de unix y del estilo unix de trabajar y, especialmente, una actitud
activa para saber localizar la información indispensable para
resolver las dudas. Pero no se debe pensar que GNU/Linux requiere
poseer un título de ingeniería o una especialización
extrema. Con una mínima base (un manual de instalación
de GNU/Linux de las decenas que proliferan en las librerías)
y algún amigo o amiga linuxera disponible, cualquiera puede
instalárselo en casa. Una vez configurado y conectado a Internet,
en la propia red se encuentra todo lo necesario para avanzar en el
manejo del sistema, hay muchísima información sobre
las distribuciones de GNU/Linux y sobre aplicaciones disponibles,
sobre el hardware compatible e infinidad de gente en listas y foros
linuxeros dispuesta a echarte una mano. El propio sistema incluye
guías de referencia (páginas "man", HOWTOs, FAQs, manuales
de las aplicaciones, etc.) y toda la documentación necesaria
para empezar a funcionar. GNU/Linux crece escalarmente y funciona
así de bien porque sus usuarios se ayudan mutuamente, intercambian
trucos y soluciones y están absolutamente informados de la
marcha de la comunidad, de los problemas, retos, etc. Se trata de
un ejemplo alucinante de comunidad virtual, de trabajo en red y de
inteligencia colectiva distribuida. |