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convencimiento
del ya convencido o al rechazo tajante.
"No pretendo
compartir opiniones, puntos de vista con el espectador. Jamás
he intentado que alguien ‘entre en mi mundo’. Pero sí pongo
unos temas sobre la mesa (con las cartas que el destino, la genética
y la educación me dieron) que espero que sirvan para suscitar
un debate interior... Resulta que a veces la idea que expongo es
tan inapropiada que no necesito tener en escena un antagonista.
¡Ya te has puesto al público como antagonista! Entonces,
¿el protagonista de la obra soy yo? ¡Qué va! El protagonista
de mis obras es un ideal artístico y social claro e incómodo:
ofrecer otros puntos de vista. O, al menos, decir: ‘Creo que esto
puede mirarse de otra forma’. Por lo general tengo que mentir, escribir
lo contrario de lo que pienso, de mis propias creencias. Le dices
a una persona que el cubo tiene siete caras y lo argumentas de forma
imposible. Puede que le metas la duda en el cuerpo durante unos
segundos. Eso está bien, en la relación con tu interlocutor
hay vida" (Entrevista en Primer Acto, número 285).
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quiero que nadie
se vaya a casa tranquilo. Salgo a la calle... ¡Y cuántos
estilos hay en lo cotidiano! (Entrevista en el suplemento El Pasaporte,
número 97)
"Encadenan
a la naturaleza y se llama parque. Someten al hombre y se llama
Estado".
Compré
una pala para cavar mi tumba es una de las obras de La Carnicería
con un discurso político más claro, directo y prolijo.
La misma cantante de ópera que sale a escena (ópera,
arte restringido a los grandes cosos de etiqueta) tiene una clara
significación política. Las escenas de danza "ultramoderna"
o "novísima" se transforman en alegato o mofa política
al ver a los actores vestidos de Spiderman y a un trabajador de
cualquier grande superficie. Las imágenes sobre la explotación
laboral infantil o el descalabro argentino son aún más
claras. La política adquiere aquí un tempo desasosegado
que muestra la asfixia del individuo por medio de diversas maquinarias
de embrutecimiento.
"Yo estoy
defendiendo ahora un teatro con discurso, joder. Evidentemente,
luego está
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cosas muy claras.
Cada vez soy menos poeta y más activo socialmente" (Declaraciones
a LDNM).
"Los 40
hijos de puta más grandes de toda la historia"
La escena
que más comentarios y disensiones ha suscitado posiblemente
sea esa en la que los tres actores van presentando su lista de los
"hijos de puta" más grandes de toda la historia, su propia
selección. Elvis Presley, Warhol, La Pasionaria, Che Guevara,
Oscar Wilde, Picasso, Médicos Sin Fronteras, Marilyn Monroe,
Einstein, Poli Díaz, Santiago de Compostela... "Todos hijos
de puta, drogadictos, maricones, yonquis, aprovechados, judíos,
gordos, estafadores..." Los insultos no paran, los actores son reiterativos,
inciden en el rollo marica, se les llena la boca. La gente ríe,
se indigna, se queda mirando el acontecimiento.
"El punto
de partida era hablar mal de gente que tú admiras. Era muy
duro. Es una escena que está muy abierta a la improvisación.
A veces te llevas las manos a la cabeza, te das cuenta que se están
diciendo cosas muy pesadas... Hablar de la muerte de otra persona
no es de recibo en una obra de arte.
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