Por Karim Sambá

Uno de los grandes logros de “la transición” fue vaciar los artefactos culturales de cualquier tipo de contenido político. Bien, en un principio, películas como la recién estrenada Salvador, biopic sobre el activista Salvador Puig Antich, último ejecutado del franquismo a garrote vil, estarían destinadas a romper esta dinámica. O al menos eso es lo que parecía. No obstante, Salvador no sólo no va a arreglar desaguisados culturales pasados sino que representa una nueva vuelta de tuerca del engendro: la cultura no se debe meter en política ¡ni cuando hable de política!

En efecto, si por algo destaca la película de Manuel Huerga es por su indudable habilidad para hacer el más difícil todavía: una película histórico/política sin contexto histórico/político. Así, a falta de mayores explicaciones sobre las causas que llevaron a Salvador Puig Antich a adoptar la acción política radical (más allá de dos o tres lugares comunes sobre el antifranquismo), el director convierte a Salvador y a sus compañeros de lucha en unos atracadores de bancos súper bellos llegados de ninguna parte (están tan monos con sus chupas, sus fuscos y sus barbas de tres días que por momentos parecen salidos de una campaña de Calvin Klein sobre “Moda y guerrilla urbana”).

Así, resignados a presenciar el enésimo retrato aguado sobre los últimos años del franquismo, el espectador se ve obligado a centrarse en aspectos periféricos de la historia:

Imagen y recreación de ambientes
Según la crítica, dos de los supuestos puntos fuertes de la película. Es cierto que, debido al tratamiento de la imagen, la película no parece a simple vista la clásica españolada. No obstante, sobre la “atinada recreación de tipos y ambientes”, habría mucho de qué hablar. Como es habitual por estos lares, la palma de la representación desatinada se la llevan los “jipis”. Como calificar sino la siguiente secuencia (involuntariamente humorística): Salvador Puig Antich se va a tomar una copa a la sala Zeleste durante un concierto de Pau Riba. Allí conoce a una hippie. Se gustan. La hippie se lo lleva a su casa. Nada más entrar, la hippie –en tiempo récord y contra todo pronóstico– enciende, por este orden, una barra de incienso, una vela y un porro. Y esto es sólo el principio…

El final
Posiblemente, se hubiera podido perdonar a la película todo lo dicho hasta ahora de no ser por sus desvergonzados últimos ¿veinte minutos? La parte final trata de recrear los momentos previos a la ejecución de Puig Antich. Aquí, las buenas intenciones (denunciar la brutalidad del garrote vil) quedan ahogadas en una burda sobredosis de sentimentalismo. Es difícil recordar cuando fue la última vez que fuimos tan vilmente manipulados en un cine. Salvador busca la lágrima del espectador de un modo tan sádico que a su lado Mar adentro parece una comedia delirante (ojo: posiblemente lo sea). Así, en medio de un carrusel de golpes de efecto y trucos sucios, resulta difícil destacar un momento estelar, pero nos podemos quedar con dos:

1) En un curioso ejercicio de sutileza, el director perpetra un montaje paralelo entre los últimos segundos de Puig Antich “engarrotado” e imágenes de su hermana pequeña, a la que tanto quería, jugando a cámara lenta en el patio del colegio (¡toma ya!).

2) El garrote deja a Antich medio moribundo. Entonces, un carcelero se pone a gritar como un loco: «¡Asesinos! ¡Franco, hijo de puta!». Los otros carceleros, como es lógico, le sacan a hostias de la sala de ejecuciones. Sabíamos, por escenas anteriores, que el carcelero “tránsfuga” había cogido cariño a Puig Antich en la cárcel, pero su evolución de carcelero fascistón a activista pro derechos humanos es tan abrupta que la escena final lejos de producir empatía provoca un subidón inenarrable de los niveles de vergüenza ajena.

Resumiendo: distorsión histórica + tópicos + aspecto impecable = episodio de Cuéntame como pasó con 10 veces más de presupuesto.

Average Rating: 4.6 out of 5 based on 224 user reviews.

10 respuestas a “”

  1. roque cesáire
    octubre 18th, 2006 11:14
    1

    A mi esta peli me recuerda al biopic ese de Howard Hughes en el que sale como un tipo guapo, listo y, en el fondo, justo. Parece una parodia sacada de aquellas novelas de Marsé sobre los burgueses catalanes de «izquierdas» (añadan comillas, añadan). O de las memorias de González Ledesma («Historia de mis calles») donde pone de vuelta y media a la «gauche divine».

  2. Ernesto
    octubre 18th, 2006 15:27
    2

    hola,

    Puiga Antich no fue el último asesinado por el franquismo. Fue el último en morir mediante garrote vil. Los últimos fusilados fueron militantes de ETA y el FRAP, a los que Aute les dedicó la canción «al alba»

  3. joan
    octubre 19th, 2006 09:13
    3

    hola,
    enhorabuena por el blog. seré lector asiduo.
    pero creo que estaría bien que los artículos viniesen firmados, ¿no? ¿o no contribuyen varias personas al blog?

  4. Karim Sambá
    octubre 19th, 2006 11:57
    4

    Ernesto: gracias por la precisión. Hemos cambiado el texto

  5. Larry Sión
    octubre 19th, 2006 23:49
    5

    Aún no he me he acercado a ver cómo el jóven escapante del comunismo alemán huye del fascismo español. Tampoco creo que lo haga, vistas las críticas. Mejor me lo bajo del emule.

    El blog mola lo que es mazo.

  6. Tomatito
    octubre 23rd, 2006 11:45
    6

    Estoy de acuerdo en algunas cosas del comentario sobre “Salvador”, especialmente en lo que dices del trato de la imagen, la ambientación y el final, pero tengo que disentir en otras. En mi opinión esta película, cuanto menos, retrata la brutalidad de la dictadura de Franco y muestra el modo en que el régimen decide arbitrariamente la muerte de una persona. No es poco en los tiempos que corren.
    Cierto es que no se muestran claras las razones que llevaron a Salvador Puig Antich a adoptar una acción política así, y cierto es también que a veces lo que no se muestra es como si no existiese, sirva como justificación que “Salvador” se centra más en la reconstrucción de los momentos finales del personaje, en lo amargo de esa lucha por mantener la dignidad y no caer en la desesperación a pocas horas de la propia ejecución (con algo de manipulación hacia el espectador y bastantes tópicos, pero también con emoción); todo ello desde una perspectiva más humana que política, aunque tampoco menosprecia esos aspectos. Que no nos guste que esto se trate así, es legítimo, pero criticarla tanto por ello puede ser excesivo. “Salvador”, con sus carencias, sus pequeñas trampas y sus artificios, me parece una buena película, emocionante por momentos.

    Saludos.

    p.d: muy recomendable el libro de Francesc Escribano que describe más ampliamente el proceso.

  7. EL ANGEL
    noviembre 1st, 2006 21:53
    7

    No soy entendido encine, pero la pelicula conmovio en lo mas hondo a todo elauditorio en el cine en que la vi aqui en barcelona. Todos salimos en silencio, muchos tenian los ojos brillosos de las lagrimas que esbozaron.
    Una pelicula que le provoca esas sensaciones al espectador y lo mueve a reflexionar sobre las cosas quepasaron, sobre todopara que no se repitan, no puede ser tan mala. La critica de su calidad cinematografica puede ser valida, pero creo que logra su cometido. Creo que sera aclamada en el mundo entero porque somos muchos los paises que hasta el dia de hoy tenemos muchos SALVADORES que ya no estan, y que nos vemos reflejados en esta historia. Argentina es un pais donde hubieron muchos jovenes idealistas como Puig Antich que desaparecieron. Esta pelicula me ha conmovido profundamente.

    Os felicito por el sitio web, gracias por permitirnos participar y que viva esta union de culturas que encuentro tan fascinante porque somos hermanos. Que viva Espa#a, que viva Argentina.

  8. AnaCreonte
    noviembre 10th, 2006 23:15
    8

    Decir que esta película es «otra vuelta de tuerca» cuando estamos hablando del garrote vil, me parece al menos una «insensibilidad» por tu parte.
    La comparas con «Mar adentro» que ha sido aclamada por la crítica internacional como una de las mejores películas españolas de los últimos años, por lo que debería deducir que también consideras buena «Salvador», sin embargo tus conclusiones van en contra de toda lógica.
    Considero que «Salvador» no tiene contenidos políticos y recrea magníficamente bien la «brutalidad» no del garrote vil como tú dices, sino de la dictadura franquista, que fue mucho más terrible que la película.
    Una gran elícula que deberían proyectar en la ESO en la nueva asignatura de «educación cívica».

  9. Saloth Sar
    noviembre 14th, 2006 01:46
    9

    Yo creo que en general el error que se está cometiendo con «Salvador» es tomarla, a saber, como una fábula moral, una pequeña película histórica o una gran, elocuente, memoria de los últimos años del franquismo. En ningún caso podría entrar en esas categorías teniendo en cuenta, respectivamente, que es una película (comercial, moderna, etc.), que es una película básicamente apoyadas en las hermanas de Puig -¿es que nadie se ha dado cuenta del fallo de raccord que hay en el hecho de que las hermanas se pasaron años sin verle?- y que es una película hecha en 2006, con todos sus trucos, guiños y caras conocidas para el espectador.
    Por ello, se debe criticar el intento de vendérnosla como cualquiera de las tres cosas, por supuesto, y tomarla como lo que es, ni más ni menos: un videoclip acerca de la vida de un chiquito -básicamente acerca de su vida privada, más que su vida pública- que vivió y murió en la barcelona de los primeros 70.

  10. ivonne
    febrero 14th, 2007 23:16
    10

    esto es un asco

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