Por Perla Sambá

Uno de los platos fuertes de la batalla electoral a la alcaldía de Madrid será comprobar si el PSOE logra, en tiempo record, convertir a su candidato a alcalde, un desconocido y grisáceo tecnócrata llamado Miguel Sebastián, en un político carismático y sexi que provoque desmayos entre la plebe. Repasemos los resultados a día de hoy.

Las primeras declaraciones públicas del candidato, popularmente conocido como Miguel Se-va-a-ostiar, no fueron demasiado prometedoras: “Yo soy de Madrid y mis padres también”. Con todo, Sebastián amplió sus miras políticas en sus segundas declaraciones: “Bajaré los impuestos”, aseguró Sebastián en un guiño a sus profesores de economía de la Universidad de Minnesota (“Cuando te veas envuelto en un contexto político, di esto, siempre funciona”, debieron decirle en EE UU al joven neoliberalito venido de España). Y es que, no se puede negar que Sebastián parece muy cómodo soltando este tipo de recetas económicas: en 2000, siendo el Jefe del Servicio de Estudios del BBVA, llegó a propugnar que los pensionistas soportasen el efecto inflacionista del petróleo en sus pensiones.

No obstante, algún asesor ha debido soplarle a Sebastián que el Ayuntamiento de Madrid tiene una deuda de 20.000 millones de euros por las obras de la M-30 y que, por tanto, sus refinados conocimientos sobre economía son demasiado sofisticados para las actuales circunstancias. En Madrid hay que tirar de carisma y demostrar madera de capo, sin miedo a nada ni a nadie. Así que, como la tarea de convertir a Sebastián en un animal político es titánica y el tiempo escaso, parece que algún genio del marketing político ha decidido tirar por la calle de en medio: la mejor manera de que el candidato borre su imagen de perdedor blandoso y neoliberalón irrelevante es haciéndole ver la filmografía completa de Harry «el sucio» Callahan. Como entender si no las declaraciones efectuadas ayer por el candidato durante una improvisada rueda de prensa en plena calle: “Los inmigrantes que cometan delitos deberán ser deportados”. Y se quedó tan ancho. El hecho de que exista jurisprudencia del Tribunal Supremo contra esta medida no parece ser un problema para Miguel Se-va-a-ostiar. A fin de cuentas, como diría Harry Callahan, el honrado ciudadano no puede estar a expensas de las decisiones de los burócratas de turno.

Conclusión: Don Miguel se está transformando a pasos agigantados.

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6 respuestas a “”

  1. alf
    enero 25th, 2007 21:47
    1

    «Ostiar» lleva hache porque viene del latín «fustigare», de ahí también «fustigar». Yo quiero que se «fustiguen» todos… porque las hostias van a ser como panes cuando todo esto pete.
    Un abrazo.

  2. Iván
    febrero 8th, 2007 16:51
    2

    La historia de Miguel Sebastián en estas elecciones está pidiendo a gritos un biopic en clave de comedia. Bueno, un falso documental tampoco estaría mal. Todos los ingredientes están ahí: su cara de «qué estoy haciendo aquí?», lo mucho que le cuesta disimular el marketing que hay detras de él, su falta de escrúpulos para hacer el ridículo… Un puro disparate, vamos. Además, propongo a Bill Murray como protagonista, aunque tendría que cambiar ligeramente su registro: de despistado de buen fondo a despistado ambicioso.

  3. James Bulla
    febrero 8th, 2007 17:01
    3

    Diosss! es cierto que es físicamente clavado a Bill Murray. Gran Elección.

  4. Iván
    febrero 8th, 2007 17:11
    4

    Lo que me lleva a pensar que no sé si podré soportar el tener que acordarme de Miguel Sebastián cada vez que vea una peli de Bill Murray en el futuro…

  5. rafael
    febrero 12th, 2007 01:37
    5

    Es curioso que entre a una web presuntamente progresist y encuentre que se critica a M. Sebatian con los mismos argumentos que la cadena COPE.

  6. sam
    febrero 12th, 2007 15:46
    6

    Es curioso que entre a una web presuntamente progresista y encuentre que se defiende a Miguel Sebastián. ¿No habías pensado que la propuesta de que se deporte a los inmigrantes que cometan delitos no desentona en absoluto con la línea editorial de la COPE, amigo Rafael?

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