Por Karim Sambá

Acaba de salir en DVD Sumas y restas, la última película del director colombiano Víctor Gaviria. La película narra el ascenso y caída de un ingeniero con problemas financieros que se ve atrapado en una vorágine de lucro rápido, narcotraficantes y sicarios. Como ya sucedió con las anteriores películas de Gaviria (La vendedora de rosas, Rodrigo D), un sector de nuestra crítica se ha cargado Sumas y restas porque, según ellos, «no se entiende”.

En efecto, la película está repleta de diálogos difíciles de entender, así que la versión en DVD viene con subtítulos incorporados (¡una película en español con subtítulos en español!). Ahora bien, no se trata de un problema de sonido o de mala dicción de los actores. El “problema” de las películas de Gaviria es que algunos de los personajes hablan en un argot barriobajero tan peculiar que resulta incomprensible tanto para un español como para muchos latinoamericanos. Así que criticar una película de Gaviria porque “no se entiende” viene a ser como quejarse porque la televisión pública catalana no se entiende: una paletada provinciana. De hecho, el uso de jerga barriobajera es, sin lugar a dudas, el punto fuerte de las películas de Gaviria. Y que nadie piense que, dado que Gaviria es colombiano, esta exhibición de argot no tiene demasiado mérito. En los últimos tiempos hemos visto otras películas colombianas que retratan ambientes marginales (Rosario Tijeras, El Rey) y no hemos encontrado ni rastro de la jerga endemoniada de películas como Sumas y restas y, sobre todo, La vendedora de rosas. Desde luego, como medio para dar a conocer cómo se habla en ciertos ambientes marginales las películas de Gaviria no tienen precio. Gracias al director colombiano nos hemos enterado de la existencia de palabras como “cositos” (kilos), “bucha” (tía), “putería” (genio), “chirrete” (yonqui), “cagao” (borracho), “peladitos” (niños), “diablito” (crack), “arrechomino” (cachondo), “embirriado” (armado), “aranao” (agresivo) o “engalochado” (colocado). Y también de que “gonorrea” es el insulto favorito de lumpen colombiano. Y esto no tiene precio. Nuestro vocabulario aumenta día a día gracias a unas películas cuyos diálogos “no se entienden”.

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4 respuestas a “”

  1. Iván
    octubre 24th, 2006 14:20
    1

    El hecho de que a nosotros nos lleguen todas las películas rodadas en inglés oculta la variedad de acentos e incluso dialectos que estas presentan. De hecho hay numerosos ejemplos de películas británicas («Trainspotting», por ejemplo) que fueron proyectadas con subtítulos en los EEUU). Totalmente de acuerdo en que criticar películas que reflejen un dialécto es una enorme paletada, pero así se le ve el plumero a nuestra crítica, que se ve que no está muy por la labor de molestarse en entender una película.

  2. Iván
    octubre 24th, 2006 14:21
    2

    Vaya, me he liado, quería decir que el hecho de que todas las películas rodadas en inglés nos lleguen dobladas, bla,bla, bla

  3. artichoke
    noviembre 15th, 2006 18:00
    3

    artichoke…

    artichoke…

  4. PASKIJONES
    mayo 19th, 2007 11:06
    4

    ¡ PESE A QUE LA SOCIEDAD PRETENDÉIS HUNDIRME EN EL CRUEL ANONIMATO, A DURAS PENAS PERO SOBREVIVO, JUAS !

    http://www.paskijones.net/seccion10.php

    ( see also : http://www.telefonica.net/web/mininik )

    ¡¡¡ AMOR Y ANARKÍA !!!

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