Por Karim Sambá y DJ Shuffle

Hace unos días murió el director de cine senegalés Osumane Sembene, autor de películas como Mooladé. En su papel de figura respetada de la cultura africana, Sembene solía aprovechar sus apariciones públicas para dar su opinión sobre la ayuda al desarrollo: “La ayuda humanitaria bloquea el esfuerzo, el deseo de autoorganizarse; crea monstruos que lo único que saben hacer es decir gracias, gracias y gracias. Obviamente, hay gente con necesidades reales pero la sociedad, si se organiza, podría y debería hacerse cargo de ellas. Es tu obligación ayudar a tu vecino si se le ha quemado la casa, pero la ayuda humanitaria occidental debe cesar. ¿Cuántos millones de dólares ha enviado EE UU a África en los últimos treinta y cinco años? ¿Dónde están los resultados de estas inversiones?”. Como podrán leer más abajo, la cita viene muy al caso.

«La experiencia más fuerte que tienes cuando llegas al poder es que no tienes poder. El proceso se nos escapa. Tenemos las apariencias del poder: coches, banderas… Como mucho, un ministro puede alegrar o fastidiar la vida de 300 personas, ahí se acaba todo. Si alguien moviera los hilos de la marioneta, como creen los militantes antiglobalización, estaríamos de enhorabuena. La lógica del mercado es anónima y ciega. Los políticos tienen ahora mucho menos poder que hace 40 años» (Luc Ferry, filósofo y ex ministro francés, El País, 12 de junio 2007). Nos lo creemos. Bueno, lo mismo no son 300, sino más bien 300.000.

«He echado de menos más mujeres en la campaña electoral. Ya hay unas cuantas que han relegado a puestos secundarios a hombres que se creían muy capaces. Son más responsables y más duras a la hora de negociar y, en su mayoría, más honradas. Pero todavía queda aquí mucho recorrido feminista. La lástima es que no pueden contribuir a mejorar muchos países del Tercer Mundo, donde las tienen encerradas para todo menos para una cosa. La clave del progreso allí sería dejar que ellas progresen» (Bertín Osborne, presentador y líder feminista, La Vanguardia, 10 de junio de 2007). Veremos cómo reacciona Bertín cuando decidan poner dos mujeres (en lugar de a él) a dirigir la gala «Murcia, qué bella eres».

“La selección catalana de fútbol sala ganó por 5-3 a la española en el primer partido de la Copa del Mundo, que se disputa en Yakutia (Siberia Oriental, Rusia) organizado por la Asociación Mundial de Fútbol Sala (AMFS), de la que forma parte como miembro de pleno derecho la federación catalana (FCFS). La selección española juega el torneo en representación de la Asociación Nacional Independiente de Fútbol Sala, una entidad privada que, como ocurre con la FCFS, no está reconocida por la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), la Federación Española de Fútbol (RFEF) o la Federación Catalana de Fútbol (FCF).
El torneo, que celebra su primera edición, deparó el partido entre los combinados de Catalunya y España, encuadrados en un mismo grupo junto a Argentina. El partido estuvo precedido por la polémica. Los jugadores de la selección española amenazaron con no disputarlo si antes no sonaba el himno español. En un primer momento, sonó el himno catalán de Els Segadors y, acto seguido, en vez del español, el inglés «God Save The Queen». Finalmente, un cuarto de hora después, la organización puso el himno español por la megafonía del pabellón de Yakutia y pudo disputarse el partido”
(El País, 12 de junio de 2007). Habemus letra. Todos a una: “Send her victorious / Happy and glorious / Long to reign over us / God save the Queen”.

“…Bono, cantante superestrella del grupo U2, combina papeles, en principio aún menos compatibles. Es portavoz de la lucha contra la pobreza en África a la vez que inversor millonario y ejecutivo de un fondo de inversiones (…) El nombre del fondo [Elevation Partners] viene de la famosa canción de U2 Elevation con el estribillo: “Tú elevas mi alma” (…) El trabajo altruista de Bono parece ser una buena inversión. “La posición prominente de U2 en el ranking de celebridades ricos se debe a la cobertura que los medios de comunicación dan a Bono como activista por causas como el sida y el alivio de la deuda en África”, asegura Forbes.
Esto tampoco ha pasado inadvertido a las empresas que participan en la llamada campaña RED (Rojo) –ideada por Bono- que anima a consumidores a comprar productos, desde un I-pod o un teléfono Motorola hasta una camiseta GAP o una tarjeta American Express, cuyos fabricantes se comprometen a pagar un porcentaje de los ingresos a luchar contra el sida, la malaria y la tuberculosis en África. Bono cree que el altruismo y los beneficios no sólo son compatibles sino también sinérgicos. “Estas empresas son heroicas (…) queremos que ganen dinero por sus accionistas porque es lo que va a hacer sostenible la campaña RED…”.
La campaña RED es otro ejemplo de una tendencia generalizada ya no sólo a privatizar la ayuda al desarrollo mediante gigantescos fondos filantrópicos como la Fundación de Melinda y Bill Gates, sino de rentabilizarla como negocio (…) Es la fórmula win win (ganar-ganar, según la jerga), la filosofía empresarial en la que el afán de lucro es la punta de lanza de la lucha contra la pobreza. Pero en el último cuarto de siglo, a lo largo del cual la rentabilidad del capital se ha disparado y la capacidad de tributación de los Estados ha mermado, la pobreza en África ha crecido”
(Dinero, La Vanguardia, 10 de junio de 2007). Bien, en la próxima gira de U2 estaremos pendientes del momento en el que U2 toquen “Tú elevas mi alma”. Ya nos imaginamos a 80 mil personas coreando extasiados: “Libre mercado, eo. Libre mercado, eo. Libre mercado, eo. Libre mercado, eoa. Ah, nosotros hubiéramos llamado «Sunday, bloody sunday” al fondo de inversión.

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Una respuesta a “”

  1. Christian Rodriguez
    junio 3rd, 2008 22:11
    1

    Por favor buscar en GOOGLE el nombre STEFAN LANKA.

    profesorchristianrodriguez@hotmail.com

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