Por DJ Shuffle

Intuyo que algunos lectores de este blog pueden haber sufrido confusión y mareos debido a los tráilers, cástings o canciones de Hijos de Babel. Algunos nos quedamos tan alucinados con este programa de la televisión pública que empezamos a sospechar que no lo comprendíamos del todo. Por eso decidimos preguntar a varios expertos sobre la verdadera naturaleza y objetivos de este espacio. Ahí va lo que hemos sacado en claro:

Hace dos o tres semanas me tocó hacer el típico reportaje sobre la crisis de la industria del disco. Un alto ejecutivo de multinacional accedió a ser entrevistado. Cuando acabamos de hablar de lo suyo, se explayó con su opinión del programa: “Creo que he viajado bastante y aluciné totalmente al verlo. Ni en Estados Unidos ni en Francia hubieran tolerado un Operación Triunfo aparte para emigrantes. La lógica es la misma que cuando los negros tenían que sentarse en la parte de atrás del autobús. Quizá la gente que lo ha hecho no tenía esa intención, pero el resultado es igual. En cualquier país de Occidente les hubieran llovido las protestas, pero aquí nadie ha abierto la boca. Me da que en España la inmigración es un problema reciente y los medios de comunicación aún no saben muy bien cómo tratarlo”.

Ángel Luis Lara es una persona muy cualificada para hablar. Por su condición de sociólogo, guionista de televisión y porque ha trabajado para el Ministerio de Cultura en investigaciones sobre el medio televisivo. Además es músico, integrante de Hechos Contra el Decoro o La Kermés. “Hay concursantes sirios, de Togo o de Rumanía, pero ninguno de ellos canta en su lengua ni interpreta canciones originarias de su cultura o su país. El inmigrante (otro) entra en una dinámica de renuncia de su cultura y adopción de la cultura dominante (local). La lógica central que permea el programa es la del examen: hay un jurado que juzga a los concursantes y da sus veredictos. Lo que en realidad está juzgando Hijos de Babel es el nivel de integración de los inmigrantes que participan en el concurso, es decir, su nivel de sujeción con el modelo cultural dominante (local)”.

Carlos Fernández, director de Programación y Contenidos de TVE, explica el punto de vista de la cadena: “Seguramente nos hemos comunicado mal. Entre los concursantes hay dos españoles: Karim y Anita. Nunca se ha excluido a nadie. El requisito para participar es haber tenido contacto dilatado en el tiempo con otras culturas. Lo que intentamos es aproximarnos a otras culturas. Eso es positivo”. El problema es que mucha gente opina que poner a alguien que viene del llamado “Tercer Mundo” a cantar los grandes éxitos de nuestra radiofórmula no es un ejemplo de integración. ¿Su respuesta? «Esto es televisión. Si yo saco el número uno en Indonesia tengo muchas posibilidades de convertir automáticamente el programa en algo marginal y minoritario. Cogemos a gente que ya sabe cantar, pero que no han tenido la oportunidad de demostrar esos valores. A lo mejor tienen que venir a este país para poder hacerlo, como Shakira salió de Colombia y Ricky Martin de Puerto Rico». En fin…

Lara señala la raíz del problema: “Con la orientación general del medio televisivo hacia dinámicas definitivamente mercantiles a partir de los años ochenta, TVE ha redefinido el carácter de su servicio público y se ha lanzado a competir con las cadenas privadas en términos de rentabilidad y negocio. Ahora operan plenamente sujetos a esa lógica: la venta de audiencias a las empresas de publicidad. Las cadenas encargan a las productoras que fabriquen productos para fidelizar paquetes de audiencias que son vendidos a las empresas de publicidad, que colocan sus anuncios y promociones. El sentido real de Hijos de Babel es la conquista de un “target” comercial muy poco explorado hasta ahora por las cadenas generalistas: las miles de personas migrantes que hay en España”.

Isidro López, también sociólogo y miembro del Observatorio Metropolitano, remata su razonamiento: “El objetivo central es acotar y fidelizar una audiencia emigrante que en un segundo momento pueda ser explotada, principalmente, desde la industria cultural pero también desde las franjas de consumo que más han estado intentando abrir este mercado (móviles, finanzas personales, etcétera). No es difícil imaginar al representante de cada comunidad de gancho publicitario en un anuncio de refinanciación de créditos. Explotar el valor comercial del multiculturalismo para una audiencia autóctona es el objetivo subsidiario. Me parece muy significativo que la línea musical sea exactamente la misma que en un Operación Triunfo estándar (clásicos pop-rock, baladas de radiofórmulas, etcétera)”.

Posdata: Por cierto, Carlos Fernández, el responsable de programar este espacio, también es sociólogo. De momento Hijos de Babel no le ha ido muy bien: debutó con un 11, 5 y se desplomó en su segunda semana al 9, 4, siendo el cuarto programa en el ránking de su franja horaria. La tercera emisión se quedó en un 6, 6% y ya han decidido pasarlo a La 2, donde mañana vuelve a emitirse.

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3 respuestas a “”

  1. El Bab
    febrero 13th, 2008 17:09
    1

    joooder, vaya cuadrilla… lara, lopez… no me fio ni un pelo de toda esta gentuza…

    la verdad que al principio, en los castings donde cada uno hacía lo que quería, y por ende, cantaba cosas de su tierra (maomeno) la cosa parecía que iba a ser interesante… una muestra de multiculturalidad y eso… al tiempo pillé un programa ya en la gala… voooooomitar… ahí están, que majos, sentadikos en l a parte trasera del bus…

  2. Princesa
    febrero 13th, 2008 18:20
    2

    La verdad es que surcar el océano en patera para que cuando al fin llegas a la tierra prometida te obliguen a cantar una canción de Sabina no tiene nombre. Parece un plan diábolico para que se vuelvan escaldados a sus países…

  3. Uno que pasaba
    febrero 14th, 2008 09:23
    3

    Decidle a «el ruso» que vuelva a poner en marcha La Kermés!!!

    Salud.

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