Por Boris Gruchenko

¿La norteamericana NBC destripando la industria televisiva y destapando sus miserias? ¿Una cadena de televisión tan conservadora programando en sus prime time una serie que ventila los trapos sucios de la pequeña pantalla y airea el contubernio de políticos y magnates de la comunicación? Pues sí, amigos. Eso es Studio 60 on the Sunset Strip. Una joya tan irreverente como adictiva.

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Hay dos cuestiones fundamentales a la hora de enfrentarse a una serie como Studio 60.

1. Se trata de una serie de Aaron Sorkin, guionista de Algunos Hombres Buenos o de La Guerra de Charly Wilson, así como creador de la serie de televisión con más premios Emmy y nominaciones de la historia: El Ala Oeste de la Casa Blanca, un prodigio narrativo lleno de ritmo y diálogos chispeantes a mayor gloria de la clase política norteamericana.

2. Studio 60 tuvo una vida efímera: apenas una temporada y poco más de veinte capítulos para el regreso triunfal de Sorkin a la televisión. ¿El motivo?, variado. Por un lado, Studio 60 es una serie de televisión que habla sobre la televisión, hurgando en un montón de “asuntos internos”, pero centrando el meollo de su discurso en dos cuestiones fundamentales: el enfrentamiento entre intervención artística e industria en los Estados Unidos post 11-S y la reproducción sistemática de la fractura que la era Bush ha generado en el país, con la religión como elemento central de la serie. Temas demasiado serios para la ligereza que se le supone a un producto que consiste, básicamente, en mostrarnos las tripas de un programa muy similar al clásico Saturday Night Live, que le sirve de inspiración.

El tono serio y trascendente de Sorkin, autor de todos los guiones de una serie plagada de homenajes, momentos semi-autobiográficos y guiños a la industria, recuerda al de ese despacho oval por el que se paseaba Martin Sheen y su equipo en El Ala oeste, aunque construir un buen chiste debería ser algo menos serio que firmar penas de muerte.

Sin embargo, a pesar de su seriedad y de su corto recorrido, Sorkin consigue alcanzar altísimas cotas de interés . Desde un capítulo magistral de navidad, a una actuación en directo en homenaje a la ciudad de Nueva Orleans tras ser devastada por el huracán Katrina, pasando por la censura corporativa, el poder de los medios ligados a la nueva derecha norteamericana, etc.

Para su hazaña, Sorkin se junta con Matthew Perry, uno de los mejores actores de la televisión de los 90, y con Bradley Witford, uno de sus habituales en El Ala Oeste. Ambos forman una pareja que conforma las dos caras de una misma moneda: el propio Sorkin. El guionista incapaz de trabajar en equipo, culto, ateo, egocéntrico y, sin embargo, encantador se cruza con el productor ex cocainómano relajado, medio despistado, eticamente incuestionable y profesional concienzudo. Una bomba de relojería.

¿Queréis un motivo más para verla? Disfrutad tan sólo de los primeros minutos del episodio piloto. ¿Creéis que alguna televisión en España dejaría que alguien emitiera una serie que habla así de claro sobre la televisión y la sociedad en la que vivimos? Tranquilos, nosotros tampoco.

Average Rating: 4.4 out of 5 based on 294 user reviews.

3 respuestas a “”

  1. Mariana la de los libros
    agosto 13th, 2008 18:33
    1

    Tuve la oportunidad de ver un par de episodios de esta serie antes de dar de baja la televisión por cable en casa. Me gustó mucho, sobre todo por la actuación de Matthew Perry, a quien sigo desde la época de Friends.

  2. jeffreyabbot
    agosto 13th, 2008 23:03
    2

    Bueno, otra más a la lista. Todavía estoy acabando de disfrutar la primera temporada de Mad Men, pero todo se andará.

  3. Interior Noche
    agosto 14th, 2008 12:00
    3

    No era la primera vez que Sorkin hacía una serie sobre las entrañas de la televisión. Aunque era sobre un programa deportivo, Sports Night es una serie del mismo corte que El Ala Oeste y Studio 60, pero comprimida en capítulos de 23 minutos. Imprescindible.

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